"El objetivo fundamental del Kajukenbo es hacernos sobrevivir a una agresión en la calle, el resto no tiene ninguna importancia"

viernes, 18 de noviembre de 2016

Sensei Wally Jay

Entrevista publicada en la revista El Budoka nº: 246
 
Sensei Wally Jay (1989)
  El Budoka.- ¿Puede contarnos como se interesó usted por las artes marciales?
  Wally Jay.- Nací en Hawai. Recuerdo que mi padre me protegía mucho, yo era muy tímido, así que para vencer mi timidez me matriculé en un curso de Boxeo al comenzar el instituto. Eso fue en 1935, en el “Oregon State College”. Poco después empecé a practicar Jujitsu en Hawai, en 1940, bajo la dirección de maestro Henry Okazaki. Realmente me esforzaba mucho en los entrenamientos.
  Un día vi en acción al maestro Okazaki, era muy hábil (sólo pensaba 61 kg y medía 1.61 m de altura), pudo proyectar a unos hombres que pesaban alrededor de 104, 109 y 127 kg respectivamente; me dije a mi mismo “vaya fenómeno, tengo que quedarme y entrenar con este hombre, tengo que aprender su magia”. Hablando con él me dijo: “Todo tiene que ver con el manejo de la muñeca, el equilibrio y el peso del cuerpo”. Así que, desde ese momento decidí seguir con el Jujitsu.
  Empecé a enseñar en Honolulu en 1944, después viajé a los Estados Unidos, concretamente en Alameda, una ciudad situada en una isla en la bahía de San Francisco. Recuerdo que estuve practicando Judo durante un tiempo y la gente se reía de mi, pero cuanto más se reían más me esforzaba. Estuve investigando y ensayando, corrigiendo errores, intentando averiguar lo que funcionaba y lo que no. Siete años después me concedieron el premio al mejor entrenador del año del estado de California de la zona Norte. Mientras se reían de mi, yo mejoraba, estudiaba y aprendía; principalmente investigaba sobre el equilibrio y como romperlo. Después de haber cumplido los 37 años dejé el Judo a causa de los problemas políticos y me dediqué únicamente al Jujitsu.

  EB.- ¿Hay algún miembro de su familia que esté metido en el mundo de las artes marciales?
  WJ.- Mi esposa tiene el cinturón negro 3º dan desde el año 1954. También tengo un hijo, León, que enseña en Londres. Mi otro hijo, Alan, que es 2º dan, enseñaba, pero ahora no.

  EB.- ¿Puede explicarnos brevemente algunos conceptos de los que enseña? ¿Cómo desarrolló la teoría del Pequeño Círculo? ¿Incorporó movimientos y técnicas de otros estilos en su Jujitsu?
  WJ.- La teoría del Pequeño Círculo vino de uno de mis instructores, Ken Kawachi, que me enseñó a usar la muñeca. El sistema, por aquel entonces, utilizaba movimientos amplios y grandes, pero cambié pequeños detalles que la gente no captaba, y eso fue porque me costó mucho tiempo desarrollarlos, aunque todos pueden aprenderlos ahora.
  Durante mi trayectoria he sido ecléctico, incorporando el Boxeo, el trabajo con pesas, el Kung-Fu, etc… Empecé a introducir cambios en 1944, cuando conseguí el cinturón negro, aunque por aquellas fechas eso no era muy popular ya que no era tradicional. A los que pensaban así les dije que todo cambiaría con el tiempo. Por ejemplo, cuando alguien le preguntaba a Henry Ford si sabía como serían sus coches diez años después, él respondía: “Si lo supiera, los construiríamos ahora mismo”. Eso es extrapolable a mi manera de ver las cosas, porque desarrollar mi teoría fue un proceso largo, aprendiendo poco a poco, mejorando sin cesar, haciéndolo más fácil, refinando, avanzando y mientras progresas…como suele decirse, ”ves la luz”. De repente, todo parece muy claro. Eso es porque el proceso de aprendizaje es largo y no puedes darte por vencido. Luego, cuando miras atrás por el esfuerzo realizado, entonces te ríes.

  EB.- ¿Qué piensa acerca de la eficacia de otras artes marciales?
  WJ.- Yo creo que cada arte marcial es buena. No se puede decir un no rotundo a ninguna de ellas, porque cada cual tiene sus propios beneficios…todas tienen un lugar que ocupar. Cada arte marcial tiene sus puntos fuertes y sus debilidades. No importa que arte marcial sea, ninguna lo tiene todo.
  Uno de mis maestros de Jujitsu me dijo una vez: “Si practicas Kodokan Jujitsu eres bueno, no necesitas ningún otro estilo, lo tenemos todo”. Yo respondí: “Si, tenemos esto y lo otro, pero ¿tenemos lo mejor de todo?”.Siendo ecléctico se pueden juntar las cosas, tomar lo mejor de aquí, lo mejor de alli y no tienes que ser un cinturón negro de cada arte marcial. Por eso creo que las artes marciales en el mundo occidental van a avanzar mucho más rápido que en el oriental.
 
Sensei Wally Jay
  EB.- En su opinión ¿hacia donde van las artes marciales?
  WJ.- Creo que van a avanzar, especialmente a través del conocimiento de los puntos de presión. Yo empecé hace algunos años y unifiqué ideas junto a otros artistas marciales. Creo que es fantástico que otros sistemas compartan ese conocimiento. Ningún sistema lo tiene todo, pero cada sistema tiene algo que si se puede usar. Hay que encontrar lo que es mejor de cada uno.
  Una vez le dije a Bruce Lee: “Bruce, no todos pueden practicar tu sistema ¡ No importa como entrenes a un San Bernardo, nunca correrá como un Galgo !”.

  EB.- ¿Cuál fue su relación con Bruce Lee? ¿Y, cual fue el interés de Lee por el Jujitsu? ¿Fue tan bueno como todos piensan?
WJ.- A Bruce Lee le gustaron los principios que yo usaba. Incluso los utilizó en la construcción de su propio método. Le mostré algunas cosas, pero sus objetivos eran muy diferentes a los míos. El quería destruir, hacer caer a su adversario lo más rápidamente posible. Por esa razón siempre fue tan “boom, boom, boom”, mandando a sus contrincantes siempre al suelo. Aplicó el mismo principio con el equilibrio, con el centro de gravedad, dividiendo la energía del contrario.
La gente aún no se ha dado cuenta de lo bueno que era. Le conocí antes de que llegara a ser famoso, era muy rápido. Se caía al suelo y se levantaba tan rápido…atacaba con tanto poder…

  EB.- Con lo que ha podido ver durante todos estos años ¿Cómo describiría el Jujitsu en el mundo?
  WJ.- He viajado por todo el mundo, Finlandia, Japón, Australia, Inglaterra, Africa…y muchos otros países. Todo el mundo tiene, más o menos, el mismo nivel. Creo que los Estados Unidos están un poco por encima del resto del mundo, pero existen clubes de Jujitsu que no tienen muy buena calidad porque consiguen sus graduaciones demasiado pronto. Hay que aprender correctamente las bases y solo así se puede avanzar correctamente. Cuesta mucho el ser sobresaliente.

  EB.- ¿Se ha interesado usted por el mundo del cine?
  WJ.- Recientemente he interpretado un papel en una película “TC 2000”. Disfruté mucho porque pude ver como se realizaban las películas ¡Ves a un hombre pegarle a otro, apenas se tocan, y aquel se cae al suelo! Es impresionante.
  En 1960 iba a hacer una película, pero pensé: “No soy actor”, y aunque un primo mío que está metido en el mundo del cine me dijo: “Te haremos actor”, dije que no. Hacía unos años que había visto a un tipo famoso en Taekwondo, que al pasar al cine fue un actor terrible, aunque sus habilidades fueran excelentes. Su película fue malísima. Algunas personas no pueden ser actores. Yo no soy actor ¿Por qué intentar ser algo que no eres? A pesar de todo, fue una buena experiencia aunque fuera tan corta.


  EB.- ¿Piensa usted que las películas muestran la realidad de las artes marciales?   
  WJ.- No. Me decepciona mucho ver que muchas películas no son nada realistas. La gente va a ver ese tipo de películas por las escenas de lucha, pero en una pelea real, en la calle, no se utilizan ninguna de esas técnicas. Las películas en si mismas están bien, es un espectáculo que pretende divertir. Bruce Lee usaba patadas muy altas, pero en realidad, no deben hacerse en la calle. Cuando uno se encuentra en el aire es muy peligroso, se está sin defensa. Sobre este tema, Bruce me dijo: “Me pagan por lo que hago, es lo que la gente quiere ver”. Los espectadores piensan que hay que hacer movimientos muy amplios y mostrar grandes músculos, pero no ven los movimientos pequeños, y estos son precisamente los que marcan la diferencia.

  EB.- ¿Cree usted que hoy en día es demasiado fácil conseguir un cinturón negro?
  WJ.- Si, me sorprende lo fácil que es. Hay personas con cinturones muy elevados que tienen pocos conocimientos. Es sorprendente. Pero también hay muchos artistas marciales que son sobresalientes, por ejemplo los Gracie y el profesor Don Jacobs.


  EB.- ¿Sigue usted entrenando regularmente? ¿No está usted cansado de hacer tantos seminarios?
  WJ.- Ahora entreno solo cuando enseño, siempre utilizo nuevas ideas. En realidad no disfruto viajando tanto en avión, pero al enseñar no necesito esforzarme mucho, aunque no esté en buena forma. Intento relajarme, trabajar con más suavidad para que no me afecte tanto.

  EB.- ¿Qué debe tener un buen instructor?
  WJ.- Paciencia…honestidad, respeto. En primer lugar debe interesarse en sus discípulos. La mente de un buen maestro está enfocada en sus alumnos. Debe actuar como modelo para ellos constantemente.

  EB.- ¿Piensa que es importante mantener la tradición de las artes marciales en los tiempos tan cambiantes que estamos viviendo?

  WJ.- Creo que lo mas importante es mantener el respeto, inclinarse ante el maestro…respetarse el uno al otro. Valorar la tradición en exceso no es demasiado bueno, porque todo cambia con el tiempo y esa es la pura realidad. Creo que lo que se enseña debe funcionar, ya que si no es así ¿para qué enseñamos? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario