Entrevista publicada en la
revista El Budoka nº: 246
El Budoka.- ¿Puede contarnos
como se interesó usted por las artes marciales?
Wally Jay.- Nací en Hawai.
Recuerdo que mi padre me protegía mucho, yo era muy tímido, así que para vencer
mi timidez me matriculé en un curso de Boxeo al comenzar el instituto. Eso fue
en 1935, en el “Oregon State College”. Poco después empecé a practicar Jujitsu
en Hawai, en 1940, bajo la dirección de maestro Henry Okazaki. Realmente me
esforzaba mucho en los entrenamientos.
Un día
vi en acción al maestro Okazaki, era muy hábil (sólo pensaba 61 kg y medía 1.61 m de altura), pudo
proyectar a unos hombres que pesaban alrededor de 104, 109 y 127 kg respectivamente; me
dije a mi mismo “vaya fenómeno, tengo que quedarme y entrenar con este hombre,
tengo que aprender su magia”. Hablando con él me dijo: “Todo tiene que ver con
el manejo de la muñeca, el equilibrio y el peso del cuerpo”. Así que, desde ese
momento decidí seguir con el Jujitsu.
Empecé a enseñar en Honolulu en 1944, después
viajé a los Estados Unidos, concretamente en Alameda, una ciudad situada en una
isla en la bahía de San Francisco. Recuerdo que estuve practicando Judo durante
un tiempo y la gente se reía de mi, pero cuanto más se reían más me esforzaba.
Estuve investigando y ensayando, corrigiendo errores, intentando averiguar lo
que funcionaba y lo que no. Siete años después me concedieron el premio al
mejor entrenador del año del estado de California de la zona Norte. Mientras se
reían de mi, yo mejoraba, estudiaba y aprendía; principalmente investigaba
sobre el equilibrio y como romperlo. Después de haber cumplido los 37 años dejé
el Judo a causa de los problemas políticos y me dediqué únicamente al Jujitsu.
EB.- ¿Hay algún miembro de su
familia que esté metido en el mundo de las artes marciales?
WJ.- Mi esposa tiene el
cinturón negro 3º dan desde el año 1954. También tengo un hijo, León, que
enseña en Londres. Mi otro hijo, Alan, que es 2º dan, enseñaba, pero ahora no.
EB.- ¿Puede explicarnos
brevemente algunos conceptos de los que enseña? ¿Cómo desarrolló la teoría del
Pequeño Círculo? ¿Incorporó movimientos y técnicas de otros estilos en su
Jujitsu?
WJ.- La teoría del Pequeño
Círculo vino de uno de mis instructores, Ken Kawachi, que me enseñó a usar la
muñeca. El sistema, por aquel entonces, utilizaba movimientos amplios y
grandes, pero cambié pequeños detalles que la gente no captaba, y eso fue
porque me costó mucho tiempo desarrollarlos, aunque todos pueden aprenderlos
ahora.
Durante mi trayectoria he sido ecléctico,
incorporando el Boxeo, el trabajo con pesas, el Kung-Fu, etc… Empecé a
introducir cambios en 1944, cuando conseguí el cinturón negro, aunque por
aquellas fechas eso no era muy popular ya que no era tradicional. A los que
pensaban así les dije que todo cambiaría con el tiempo. Por ejemplo, cuando
alguien le preguntaba a Henry Ford si sabía como serían sus coches diez años
después, él respondía: “Si lo supiera, los construiríamos ahora mismo”. Eso es
extrapolable a mi manera de ver las cosas, porque desarrollar mi teoría fue un
proceso largo, aprendiendo poco a poco, mejorando sin cesar, haciéndolo más
fácil, refinando, avanzando y mientras progresas…como suele decirse, ”ves la
luz”. De repente, todo parece muy claro. Eso es porque el proceso de aprendizaje
es largo y no puedes darte por vencido. Luego, cuando miras atrás por el
esfuerzo realizado, entonces te ríes.
EB.- ¿Qué piensa acerca de la
eficacia de otras artes marciales?
WJ.- Yo creo que cada arte
marcial es buena. No se puede decir un no rotundo a ninguna de ellas, porque
cada cual tiene sus propios beneficios…todas tienen un lugar que ocupar. Cada
arte marcial tiene sus puntos fuertes y sus debilidades. No importa que arte
marcial sea, ninguna lo tiene todo.
Uno de mis maestros de Jujitsu me dijo una
vez: “Si practicas Kodokan Jujitsu eres bueno, no necesitas ningún otro estilo,
lo tenemos todo”. Yo respondí: “Si, tenemos esto y lo otro, pero ¿tenemos lo
mejor de todo?”.Siendo ecléctico se pueden juntar las cosas, tomar lo mejor de
aquí, lo mejor de alli y no tienes que ser un cinturón negro de cada arte
marcial. Por eso creo que las artes marciales en el mundo occidental van a
avanzar mucho más rápido que en el oriental.
EB.- En su opinión ¿hacia
donde van las artes marciales?
WJ.- Creo que van a avanzar,
especialmente a través del conocimiento de los puntos de presión. Yo empecé
hace algunos años y unifiqué ideas junto a otros artistas marciales. Creo que
es fantástico que otros sistemas compartan ese conocimiento. Ningún sistema lo
tiene todo, pero cada sistema tiene algo que si se puede usar. Hay que
encontrar lo que es mejor de cada uno.
Una vez le dije a Bruce Lee: “Bruce, no todos
pueden practicar tu sistema ¡ No importa como entrenes a un San Bernardo, nunca
correrá como un Galgo !”.
EB.- ¿Cuál fue su relación
con Bruce Lee? ¿Y, cual fue el interés de Lee por el Jujitsu? ¿Fue tan bueno
como todos piensan?
WJ.- A Bruce Lee le gustaron
los principios que yo usaba. Incluso los utilizó en la construcción de su
propio método. Le mostré algunas cosas, pero sus objetivos eran muy diferentes
a los míos. El quería destruir, hacer caer a su adversario lo más rápidamente
posible. Por esa razón siempre fue tan “boom, boom, boom”, mandando a sus
contrincantes siempre al suelo. Aplicó el mismo principio con el equilibrio,
con el centro de gravedad, dividiendo la energía del contrario.
La gente aún no se ha dado
cuenta de lo bueno que era. Le conocí antes de que llegara a ser famoso, era
muy rápido. Se caía al suelo y se levantaba tan rápido…atacaba con tanto poder…
EB.- Con lo que ha podido ver
durante todos estos años ¿Cómo describiría el Jujitsu en el mundo?
WJ.- He viajado por todo el
mundo, Finlandia, Japón, Australia, Inglaterra, Africa…y muchos otros países.
Todo el mundo tiene, más o menos, el mismo nivel. Creo que los Estados Unidos
están un poco por encima del resto del mundo, pero existen clubes de Jujitsu
que no tienen muy buena calidad porque consiguen sus graduaciones demasiado
pronto. Hay que aprender correctamente las bases y solo así se puede avanzar
correctamente. Cuesta mucho el ser sobresaliente.
EB.- ¿Se ha interesado usted
por el mundo del cine?
WJ.- Recientemente he
interpretado un papel en una película “TC 2000” . Disfruté mucho porque pude ver como se
realizaban las películas ¡Ves a un hombre pegarle a otro, apenas se tocan, y
aquel se cae al suelo! Es impresionante.
En 1960 iba a hacer una película, pero pensé:
“No soy actor”, y aunque un primo mío que está metido en el mundo del cine me
dijo: “Te haremos actor”, dije que no. Hacía unos años que había visto a un
tipo famoso en Taekwondo, que al pasar al cine fue un actor terrible, aunque
sus habilidades fueran excelentes. Su película fue malísima. Algunas personas
no pueden ser actores. Yo no soy actor ¿Por qué intentar ser algo que no eres?
A pesar de todo, fue una buena experiencia aunque fuera tan corta.
EB.- ¿Piensa usted que las
películas muestran la realidad de las artes marciales?
WJ.- No. Me decepciona mucho
ver que muchas películas no son nada realistas. La gente va a ver ese tipo de
películas por las escenas de lucha, pero en una pelea real, en la calle, no se
utilizan ninguna de esas técnicas. Las películas en si mismas están bien, es un
espectáculo que pretende divertir. Bruce Lee usaba patadas muy altas, pero en
realidad, no deben hacerse en la calle. Cuando uno se encuentra en el aire es
muy peligroso, se está sin defensa. Sobre este tema, Bruce me dijo: “Me pagan
por lo que hago, es lo que la gente quiere ver”. Los espectadores piensan que
hay que hacer movimientos muy amplios y mostrar grandes músculos, pero no ven
los movimientos pequeños, y estos son precisamente los que marcan la
diferencia.
EB.- ¿Cree usted que hoy en
día es demasiado fácil conseguir un cinturón negro?
WJ.- Si, me sorprende lo
fácil que es. Hay personas con cinturones muy elevados que tienen pocos
conocimientos. Es sorprendente. Pero también hay muchos artistas marciales que
son sobresalientes, por ejemplo los Gracie y el profesor Don Jacobs.
EB.- ¿Sigue usted entrenando
regularmente? ¿No está usted cansado de hacer tantos seminarios?
WJ.- Ahora entreno solo
cuando enseño, siempre utilizo nuevas ideas. En realidad no disfruto viajando
tanto en avión, pero al enseñar no necesito esforzarme mucho, aunque no esté en
buena forma. Intento relajarme, trabajar con más suavidad para que no me afecte
tanto.
EB.- ¿Qué debe tener un buen
instructor?
WJ.- Paciencia…honestidad,
respeto. En primer lugar debe interesarse en sus discípulos. La mente de un
buen maestro está enfocada en sus alumnos. Debe actuar como modelo para ellos
constantemente.
EB.- ¿Piensa que es
importante mantener la tradición de las artes marciales en los tiempos tan
cambiantes que estamos viviendo?
WJ.- Creo que lo mas
importante es mantener el respeto, inclinarse ante el maestro…respetarse el uno
al otro. Valorar la tradición en exceso no es demasiado bueno, porque todo
cambia con el tiempo y esa es la pura realidad. Creo que lo que se enseña debe
funcionar, ya que si no es así ¿para qué enseñamos?




No hay comentarios:
Publicar un comentario