"El objetivo fundamental del Kajukenbo es hacernos sobrevivir a una agresión en la calle, el resto no tiene ninguna importancia"
Mostrando entradas con la etiqueta Budo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Budo. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de octubre de 2017

Del Bujutsu al Budo en el sistema educativo japonés (II)

Articulo publicado en la revista DOKKODO nº 13
Autor: César Gómez

EL JUDO
Sensei Jigoro Kano
El judo moderno es comúnmente descrito como un deporte, un arte de combate, una disciplina espiritual, un sistema de educación física y una actividad recreativa. Los adeptos totalmente dedicados al Judo lo describen como un “estilo de vida”.

a) Orígenes.

  Jigoro Kano (1860-1938) fue el fundador del Judo Kodokan. Él consideraba que la prosperidad de una nación dependía fundamentalmente de la calidad moral de sus ciudadanos y del vigor de sus cuerpos.

  Debido a su salud enfermiza, Kano se inició en un programa de ejercicios físicos con el fin de fortalecerse. Participó en actividades como el Béisbol, el Remo, la Gimnasia, etc…Pero, lo que finalmente acabó dirigiendo su atención y luego le implicó durante toda su vida fue el estudio del Ju-Jutsu o “Arte de la Flexibilidad” (o “suavidad”).
  Kano estudió la escuela Tenjin Shin`Yo Ryu en 1877 bajo la dirección de Fukuda Hachinosuke, que a su vez había sido discípulo de Iso Mataemon, el fundador de la escuela. Este estilo tenía la reputación de ser un efectivo arte de defensa personal y su especialidad consistía en la ejecución de las técnicas de golpeo o “Ate-Waza”, y de las técnicas de lucha o “Katame-Waza”.
  Con el fallecimiento de su profesor, Kano se vio obligado a continuar su estudio en otro lugar, así, comenzó la práctica del estilo Kito Ryu en el año 1881 bajo la tutela de un instructor llamado Iikubo Tsunetoshi. El entrenamiento se caracterizaba por ser moderadamente vigoroso en el aspecto de la condición física, poniendo mucha más atención en los aspectos técnicos. La especialidad de la escuela eran las técnicas de proyección o “Nage-Waza”.
  Al mismo tiempo, Kano efectuó diversas investigaciones acerca de otros Bujutsu clásicos con el fin de ampliar sus conocimientos, especialmente los métodos de combate sin armas de las escuelas Sekiguchi Ryu y Seigo Ryu. El Ju-Jutsu era considerado en esta época como un objeto cultural y que merecía el respeto de la nación, pero al mismo tiempo, los tiempos de la restauración le habían restado muchísima popularidad, considerándolo como algo obsoleto y antiguo. Kano se propuso restaurar al Ju-Jutsu el lugar que se merecía.
  En 1882 creó una síntesis de los sistemas que había practicado y se estableció en el “Eisho-Ji”, un templo del área de Shitaya, en Tokio. Llamó a su nuevo estilo “Judo Kodokan”: donde “Ko” significa lectura, estudio, práctica; “Do” significa vía o camino; y “Kan”, lugar. Es decir, “el lugar donde se estudia la vía”. Deliberadamente utilizó el nombre Judo y no el de Ju-Jutsu para enfatizar la importancia del aspecto filosófico inherente al “Do” como “Vía de la humanidad”.


Sensei Mifune y Sensei Kano
b) Teoría.


  Kano adoptó los aspectos prácticos del “Ju No Ri”, es decir, “el principio de la flexibilidad” (JU).  “Ju Yoku Go o Sei Suru” puede ser traducido por “la flexibilidad controla la dureza” e implica una cierta naturaleza de acciones durante las cuales la adaptación y la no-resistencia predominan durante la ejecución técnica.

  Durante su estudio del estilo “Kito Ryu” comprendió la importancia de la antigua doctrina del “Ying-Yang” (“In-Yo” en japonés). La unión de estos dos elementos constituye la base de la teoría del movimiento del Kito Ryu, en el que el “Ki” es el factor positivo o “duro” y “To”, el negativo o “blando”.
  Por otro lado, Kano deseaba poner en evidencia la importancia del acondicionamiento físico resaltando en su método el papel de las habilidades atléticas. Con este fin estableció el “Rentai-Ho” (método de entrenamiento físico) que otorgó al Judo el carácter de un método de educación física.


  Para Kano, el principio del “Ju” no constituía un concepto sin implicaciones prácticas, al contrario, el cuerpo, dirigido por una mente flexible, es capaz de reaccionar mecánicamente de forma similar adaptándose a situaciones que surgen de forma espontánea. Este principio se aplica a la ejecución de las técnicas combinando la fuerza propia a la del oponente para conseguir derrotarlo. Usando el cuerpo, no para oponerse a las acciones del adversario, sino para “unirse” a ellas, se consigue la desestabilización y la victoria. El Judo Kodokan, al igual que otros sistemas de Ju-Jutsu, seguía las bases del “Kobo-Itchi”, es decir, el ataque y la defensa son un único concepto indiferenciado. 


  Otro de los principios teóricos del Judo está representado en la siguiente expresión: “Shin-Shin no Chikara o Moto No Yuko Ni Shi o Suru”. A través de ella se expresa la importancia de la utilización económica de la energía, tanto física como mental. Así, el principio del “Seiryoku Zen´yo” o del “mejor uso de la energía” constituye una de las bases “ideales” del Judo Kodokan. En este principio Kano expresa su idea de una energía “viva”, y no únicamente vista como el puro vigor físico. Para él, el entrenamiento en Judo nos proporcionaría la posibilidad de aprender a “manejar” este principio.


  Pero el objetivo fundamental era la formación del individuo, el cual debía ser beneficioso para la sociedad, principio que denominó “Ji-Ta Kyoei”. Si no se conseguía esto, la misma existencia era vana e inútil. Así pues: el “Rentai-Ho” (la adquisición de un cuerpo físicamente desarrollado), el “Shobu-Ho” (el desarrollo de las habilidades combativas) y el “Shushin-Ho” (el desarrollo mental en términos de moralidad), constituyeron lo que Kano denominó “El Principio Tri-Cultural”, principio que dio al Judo Kodokan la forma de un sistema de educación física.


c) Técnicas y métodos de entrenamiento.


  Un honesto análisis de las técnicas originales del Judo Kodokan nos muestra que todas y cada una de ellas, sin excepción alguna, ya eran utilizadas en las antiguas escuelas de Bujutsu o Budo.

  Las rudimentarias formas del sistema original de Kano se encuentran claramente representadas en la escuela “Yagyu Shinkage”, en particular en las técnicas de combate sin armas, y que a su vez estaban derivadas de la influencia de las escuelas “Kage Ryu” y “Tenshin Shoden Katori Shinto Ryu”; de la escuela “Kito Ryu”, basada a su vez en la “Teishin Ryu”; de la escuela “Jikishin Ryu”, influenciada por la “Kito Ryu”¸de la “Tenjin Shin´Yo Ryu”, basada a su vez en las escuelas “Yoshin Ryu”, “Shin no Shinto Ryu”, “Fukuno Ryu”, “Isogai Ryu” y “Miura Ryu”; de la “Sekiguchi Ryu”, influenciada por el Sumo. Todas estas escuelas se caracterizaban por estar especializadas en técnicas de combate cuerpo a cuerpo.
  
  En cambio, Kano demostró una gran originalidad en su método de enseñanza, dos fueron los criterios que condicionaron la elección de sus técnicas:
1) Basar todas las técnicas en principios científicos.
2) Eliminar todos los movimientos peligrosos.


  Ambos condicionantes fueron impuestos de alguna manera por las necesidades de la sociedad del periodo Meiji. El resultado fue la consecución de un elevado grado de refinamiento técnico del Judo y su consolidación en una cierta forma de actividad deportiva orientada hacia el bienestar.


  El Judo nunca habría sido considerado como un buen sistema educativo sin el suficiente uso del “Kata”, el cual transforma el “Kyogi-Judo” (“Ran-Dori” o combate de Judo) en “Kogi-Judo”, o “disciplina cultural educativa”. Kano designó deliberadamente como”Nage no Kata” y  “Katame no Kata”, a las formas predeterminadas de proyección y lucha, y “Ran-Dori no Kata” a las formas predeterminadas de combate.


  Así, “Ran-Dori”, “Kata” y “Shiai” fueron los elementos primarios en el entrenamiento de Judo aunque también se aconsejaban las lecturas “juiciosas” o “Mondo”, periodos durante los cuales se perfeccionaban las cualidades técnicas de los alumnos a través de sesiones de “preguntas y respuestas”.


d) Objetivos.

  Kano remarcaba a menudo que nada era tan importante como la educación. Según él, la enseñanza de una virtud a un hombre podía influenciar a muchos otros y que por lo tanto, lo que había sido aprendido correctamente por una generación, podía transmitirse a cientos de ellas.

  Kano creía que el Judo Kodokan podía contribuir a establecer la paz en el mundo implantando una filosofía común de pensamiento, una armonía global. Por esta razón hizo un enorme esfuerzo en la internacionalización del Judo. En 1933 expuso sus planes para el establecimiento de un Federación Mundial de Judo. En 1952, y sin que Kano pudiese contemplar la consecución de su sueño debido a su fallecimiento, se fundó la “Internacional Judo Federación”.
  Después de la Segunda Guerra Mundial, la prohibición del SCAP en 1945 acerca de la práctica de todo tipo de arte marcial también afectó al Judo. Cuando fue oficialmente reinstaurado en 1947, Risei Kano, hijo adoptivo de Kano y tercer presidente del Kodokan, se esforzó por reconstruir la integridad física del Judo japonés. Con este fin organizó  la “Zen Nippon Judo Remmei” (“Federación de Judo de Todo el Japón”) en 1949. Los primeros campeonatos de Judo del Japón fueron organizados en 1948.

domingo, 25 de junio de 2017

Budo = Violencia + Conocimiento + Control

Artículo publicado en la revista “Le Ronin”, número 10, Enero 1983
Autor: Sensei Roland Habersetzer
Traducción: César Gómez

Sensei Roland Habersetzer
  El límite entre violencia gratuita y espíritu Budo, como entre no-violencia y debilidad, es una noción muy mal percibida al nivel de los primeros grados del cinturón negro. Esto es normal, en el fondo, ya que se trata más bien de una sensación que de una pura comprensión intelectual. A pesar de ello intentémoslo, explicándola lo mejor posible.

  Pregunta básica: ¿Cómo la Vía (Do), sinónimo de equilibrio, de control, de realización interna, puede ser compatible con la violencia, expresión de un desequilibrio, de una energía física y mental desordenada?¿Aquel que ha realizado el “Do” no es, por definición, no-violento?¿Ya que ha dominado su violencia, puede ganar en sabiduría?

  Vivimos una época donde la violencia extendida de unos (hasta los más pequeños comportamientos agresivos en la vida cotidiana) no hace más que poner de manifiesto el pacifismo de otros. Como mucho, desembocamos en un nuevo tipo de sociedad, que no vamos a discutir aquí. El problema que estamos tratando es que este pacifismo llega a las artes marciales haciendo que acudan a ellas en manada (es cierto que se habla más de los maleantes que se ponen a practicar artes marciales y se lanza más a menudo la señal de alarma por ese lado) todos aquellos y aquellas que están a la búsqueda de algo indefinido, a menudo coloreado de esoterismo o de mística, sin ambición marcial propiamente dicha, más atraídos por lo gestual que por la finalidad de la técnica, y que transfieren al Budo todos sus problemas, sus dudas, sus aspiraciones, su naturaleza, esto da lugar a una cohorte de personas muy simpáticas, respirando bondad y dulzura, pero hablando claramente, un poco perdidos cuando se trata, por ejemplo, de lanzar un simple Kiai… Y en cuanto a hacerles simplemente ejecutar un contra-ataque decisivo… El resultado es, en ciertos grupos, un fenómeno de desnaturalización de los Budo. Y se encuentran cara a cara, aquellos que por naturaleza son (siempre han sido y lo seguirán siendo) violentos, y los que buscan en el Budo, a golpe de argumentos filosófico-místicos, una justificación a su no-violencia innata. Lo que es grave, es que los unos y los otros permanecerán en sus posiciones de salida: por lo tanto, no puede haber Budo auténtico, que implique TOMA DE CONCIENCIA, CAMINO, HARMONIZACION.

  En ningún caso, la no-violencia debe ser una excusa para una falta de energía y, como mucho, para el laxismo, incluso la cobardía. El Budo es, ante todo, la escuela del combate, según ciertas reglas, pero combate, que es el punto inicial a partir del cual la progresión propuesta debe llevar a una nueva forma de conocimiento de sí mismo y de los otros; nada de utilizarlo como una especie de excusa para personas con problemas, tanto físicos como psíquicos, rápidamente propensos a disfrazar con términos extraños y vacíos de sentido, cuando se les analiza. Si la violencia es un desajuste que procede de una fuerza que no puede ser controlada, no tiene su lugar en Budo. Pero si la violencia es la energía controlada por la voluntad, justo lo que hace falta pero todo lo que hace falta, a partir de una decisión del espíritu apoyándose sobre capacidades reales de discernimiento (y esto es otra manera de “control”), entonces no nos alejamos nada del espíritu de la “Vía”.

  La violencia en Budo es la violencia controlada, no la brutalidad desenfrenada, ni el dejarse hacer ante la brutalidad de otro. Todo un programa. Hay que elegir progresar en una escuela que enseña toda la dimensión de este margen de maniobra. Una escuela que inculque la no-violencia al precio de la propia derrota física de aquel que la practica es evidentemente una estupidez y un engaño. ¿Qué les sucedería a numerosos karatekas confrontados a un combate real? Llevados y obnubilados, de buena fe, por consideraciones oscuras y esclerosadas, o simplemente por una disposición natural que da lugar en todas circunstancias a seres demasiado “amables”; serán las víctimas designadas de una violencia desenfrenada. Otros, naturalmente más violentos, demasiado confiados en una cómoda potencia física, estarían sorprendidos al descubrir, en el fuego de la acción real, la dificultad que hay en ejecutar una acción eficaz con seguridad y posiblemente, estarían en dificultad frente a un adversario decidido. En los dos casos, decepción y resultado negativo, y después rechazo en la amargura.

  La vía es CONOCIMIENTO y CONTROL. Conocimiento de sus propias posibilidades (recursos) de violencia (en el sentido de la fuerza que emana de lo más profundo de sí mismo, que hace que se pueda disponer de una violencia casi animal y destructiva) pero también apreciación y control, en todo momento. En el momento del combate real el control puede ser la retención de la violencia o, al contrario, su estallido, eso depende. La violencia debe permanecer como una potencialidad, debe existir en cada budoka. Nunca se debe excluir, reduciéndola a un concepto mental. El Karate, como no importa que otro Budo, no es una danza, es un combate. Y la no-violencia, en Karate, se sitúa en un momento muy preciso, a partir del momento en que el combate no ha podido ser evitado: entre el momento en el que el golpe parte (potente, mentalmente “apoyado”, es decir, como si ese único golpe fuera a matar, rápido y preciso) y en el que se detiene justo antes del impacto, bien porque en el Dojo el adversario es ante todo un compañero, o bien porque en combate real se habrá decidido que así sea. Una fracción de segundo… Toda la posibilidad de destrucción (real, no a través del espíritu), pero también toda la paz. La maestría está presente cuando la no-violencia surge con una decisión del espíritu en un cuerpo capaz de la violencia. Subsiste aquí una gran diferencia, un poco como la que existe entre el viento con el tifón, entre la violencia y la simple movilización de la sola fuerza física, aún estando acompañada de rabia. Podéis ser un budoka no-violento si sois verdaderamente capaz en todo instante de “sacar” instantáneamente una violencia a la que no estáis habituado. Como siempre y en todas las cosas, el error está en el demasiado o en el demasiado poco. Sois vosotros los que debéis saber si hay que desencadenar esta violencia animal que reposa en el fondo de cada individuo, si hay que atarla, y cuando, dejarla ir, siempre de una manera muy precisa. También deberíais saber, y sobretodo si, en caso contrario, sólo seríais capaces de intentar hacerla salir… Esta credibilidad, sólo vosotros podéis saber en que punto se encuentra.

  La violencia no es siempre lo que parece desde el exterior. Para verdaderamente saber, un día, disponer a su propio antojo de la propia no-violencia, hay que ser capaz de ser violento. Y esta es la primera etapa propuesta por las artes marciales: sacar la violencia, toda la violencia, ser capaz de hacerla subir instantáneamente en sí mismo. No es tan fácil. Después, pero casi al mismo tiempo aprender como controlarla. El esquema contrario es una ilusión, un dulce sueño, un falso camino. No es más que cuando el conocimiento preciso de los mecanismos de la violencia (tanto la propia como la de los demás) y la potencialidad de esta violencia habrán hecho desaparecer el miedo (ante lo desconocido, la duda, lo inapreciable), que provoca desajustes de todo tipo y actos irresponsables (mecanismo conocido y que sigue sin cambiar desde los orígenes del hombre) que podrá florecer una verdadera filosofía de la no-violencia. Ya que ella será el resultado de seres que sabrán de lo que hablan.

  Tal es, creo, la delicada Vía del Budo. ¿El mejor arquero no es aquel que, después de haber sido campeón universal, ha terminado por olvidar lo que es un arco? Esto es también una muy vieja historia… (zen).

miércoles, 15 de febrero de 2017

Del Bujutsu al Budo en el sistema educativo japonés (I)

Artículo publicado en la revista DOKKODO nº12
Autor César Gómez

EL KENDO

Kendo
  La historia de los Budo modernos comienza después del periodo Tokugawa, alrededor del año 1868. En estos tiempos el Japón comenzaba su proceso de modernización y de abertura al mundo exterior, descubriendo con estupor la insuficiencia de sus defensas militares, una economía inestable y una gran confusión dentro de sus sistemas políticos y sociales. Mientras tanto, los líderes del movimiento Meiji actuaban con un enorme vigor revolucionario para intentar mantener la unidad nacional.
Y dentro de este periodo de cambios, los antiguos Bujutsu eran considerados como ineficaces técnicas arcaicas incapaces de ayudar a la nación en la defensa del territorio. Dichos sistemas fueron sustituidos rápidamente por tecnología y técnicas de combate incorporadas de los países occidentales.
Debido a la naturaleza intrínseca del Bujutsu clásico, y que se manifiesta por la siguiente relación:
(1) COMBATE   (2) DISCIPLINA   (3) MORAL


  …el gobierno no permitió el desuso de dichos sistemas y motivó su “renovación” como métodos de transmisión de ciertos valores socio-educativos. Así, la naturaleza de los Budo modernos re-definió dichos valores en: 


(1) MORAL  (2) DISCIPLINA  (3) FORMA ESTÉTICA

  Estos cambios se efectuaron con el fin de adaptar las antiguas formas de combate de los samuráis, héroes del pueblo, a su nuevo papel de “vías” adaptadas a las necesidades del Estado. Los Budo modernos iban a desempeñar un nuevo papel, disciplinando a los ciudadanos y creando una nueva mentalidad y espíritu transmitidos, entre otros, por el sistema educativo.
  El gobierno japonés iba a influenciar el control del espíritu de sus ciudadanos ordenándoles la participación en los nuevos Budo. Supuestamente se generaría el “Seishin” o “Energía Espiritual” gracias al entrenamiento en dichas disciplinas, de las cuales se esperaba que aportaran coraje y espíritu patriótico, especialmente en el caso de los soldados. Todos estos cambios tenían como objetivo el utilizar la persuasiva “cultura marcial del guerrero” para preservar y transmitir los valores heroicos a través de nuevas formas, mas aceptables para las nuevas generaciones.
  Así aparecieron los “Shin Budo” o “nuevos Budo”, una expresión genérica que describe a las nuevas disciplinas de combate creadas después del colapso del sistema feudal de 1868. Ambas, los clásicos Bujutsu y los nuevos Budo, deben diferenciarse para comprender esta evolución.
Características

  Las modernas disciplinas se caracterizan usualmente por ser métodos orientados hacia la defensa personal, constituidos por técnicas y tácticas de combate contra un oponente. En el sentido estricto, ninguna de estas disciplinas puede ser considerada como un verdadero arte marcial orientado a situaciones de batalla.

a) Los Bujutsu clásicos: 
- El propósito fundamental era el proporcionar métodos de combate armado y cuerpo a cuerpo a personas, autorizadas por el gobierno a defender el orden social. La práctica y la aplicación de estos métodos estaban limitadas exclusivamente a miembros de las fuerzas del orden público y del ejército. 
- Prevalecía el espíritu combativo; en el caso de los guerreros buscando la muerte del enemigo, y en el caso de una aplicación civil, controlando y anulando las acciones del asaltante sin quitarle la vida. 
- Desde un punto de vista técnico, las acciones técnicas no podían aplicarse en ninguna forma de ejercicio libre, por lo tanto, era imposible practicarlas con una orientación deportiva.
- La enseñanza estaba dirigida por instructores profesionales con experiencia y los métodos usados eran una combinación de prácticas intuitivas y racionales. Las técnicas, simples, eran ejecutadas como respuestas a ataques determinados.

b) Los Budo modernos:
- Sus propósitos eran variados en función de los intereses de cada uno de los practicantes, así, pueden practicarse como medios de entrenamiento espiritual, como formas de preparación físico-deportiva o bien como métodos de auto defensa. En todas sus vertientes se hace especial hincapié en la integración de las energías mental y física de los adeptos y se presentan como una forma de conducirles a una armonía, no solo interior, sino con el entorno social en el que se encuentran.
- Su espíritu se caracteriza por poseer un alto grado de tolerancia social, estando abiertos a todo el pueblo, sin importar la ocupación o status social. El “tomar” la vida del otro se efectúa de forma simbólica y el “Do” o “camino” se convierte en una posibilidad que puede ser o no adoptada por cada alumno.
- Técnicamente prevalece el entrenamiento en grupo dirigido por un “Sensei” que puede poseer diferentes niveles de competencia y que sustituye los métodos, altamente personalizados, de enseñanza del “Shihan” ("maestro enseñante") hacia el “Monjin” (discípulo), propios de los Bujutsu tradicionales. Se utilizan fundamentalmente métodos racionales de aprendizaje dejando de lado la intuición.


  La evolución es evidente, el nuevo papel de estos sistemas hizo que se modificara la misma esencia que los había creado. Pero no fue menos importante el nuevo papel que tendrían que desempeñar en la sociedad japonesa. Veamos ahora tres de estas nuevas disciplinas y el como y el porqué fueron elegidas como vectores de la nueva mentalidad del Japón.


El Kendo
a) Evolución histórica.


  El Kendo es la más antigua, más respetada y popular de los modernos Budo. Es el resultado de las experiencias colectivas de un conjunto de expertos y no el fruto del trabajo de una sola persona. Ambos, tanto guerreros con una formación clásica y ciudadanos comunes influenciaron las creación del Kendo moderno.
  En principio se caracteriza por ser un sistema en el que prevalece la disciplina espiritual pero, ciertamente, sus características hacen que se utilice también como método de educación física, en competiciones deportivas o entrenamientos de tipo atlético y como actividad de recreo.
  Sin ninguna duda, los dioses, los hombres, sus armas y los sistemas de esgrima antiguos influenciaron en la creación del Kendo moderno. Aunque la forma nacional denominada “Nippon Kendo” fue desarrollada después de la Segunda Guerra Mundial, cientos de años antes el espíritu esencial, los prototipos del equipamiento utilizado, la teoría y la mecánica de las técnicas del Kendo ya habían sido concebidas.
  El primer uso del “Shinai” se acredita tradicionalmente a Hikida Bungoro (1537-1606), fundador del estilo Hikida Ryu (también denominado Hikida-Kage Ryu). En estos primeros tiempos, el uso del método de entrenamiento llamado “Shinai-Geiko” (combate libre con Shinai) y la gran cantidad de lesiones producidas, obligaron a la creación de un equipo de protección que preservara la integridad física de los practicantes. La primera escuela conocida que desarrolló una armadura de protección fue la Jikishin-Kage Ryu, alrededor de 1711.
  Nakanishi Chuta (1751-.....¿), formado en el estilo Ono-Ha Itto Ryu, creó su propio estilo de esgrima al que denominó Nakanishi-Ha Itto Ryu. Con la intención de atraer más discípulos, Chuta siguió el ejemplo de la escuela Jikishin-Kage Ryu, desarrollando el equipo de protección. Al principio creó el “Mune-Ate” (hoy denominado “Do”), o protección del torso; también modificó el “Kote”, o guantes de protección, de la escuela Ono-Ha Itto Ryu. Elaboró un nuevo diseño de Shinai, haciendo de él un instrumento más ligero y resistente. De esta manera, con protecciones mucho más eficaces, los entrenamientos en combate libre fueron mucho más atractivos para sus discípulos debido a los beneficios de tipo físico, factor que ayudó a aumentar la popularidad de la disciplina.
  El Bakufu reconoció que el entrenamiento del Shinai-Geiko era una disciplina espiritual y, ciertamente, no un arte de combate, lo que ayudó aún mas a su desarrollo. Pero, con el aumento de su popularidad surgieron reacciones opuestas por parte de los expertos maestros de esgrima, mucho más tradicionales y que afirmaban que este tipo de entrenamiento, en el que se ganan puntos para ganar un combate, destruía los valores intrínsecos del Kenjutsu clásico. Para ellos, ganar combates deportivos no era lo mismo que ganar en un combate real, con espadas reales.
  Durante el periodo Edo, fueron sistematizadas y clasificadas tanto las técnicas como los métodos de entrenamiento, y se uniformó el equipo de protección y el desarrollo de los combates, dando lugar a una primera forma de Kendo nacional. El Kobusho determinó la talla del Shinai (49) en tres “Shaku” y ocho “Sun” (aproximadamente tres pies y ocho pulgadas) en 1856. Los maestros de esgrima insistieron en el hecho de que el Shinai, principal instrumento utilizado en la práctica, debía tener unas características lo más parecidas posible a una espada real. Así, fue limitado a tres pies y tres pulgadas de longitud y no más de tres libras de peso. Se mantendría su forma cilíndrica con el fin de preservar la seguridad de los practicantes.
  Durante la época Meiji, las artes marciales clásicas y el Kendo, entraron en un periodo de desgracia para el público en general. Laceración del “Dai Nippon Butokukai” en 1895 y el establecimiento del “Butokuden” en 1899 aportaron una gran contribución al desarrollo y popularización de éstas discilinas. En 1909 se creó la “University Kendo Federation”, lo que ayudó a que el gobierno aceptase el Kendo como materia de educación física en las escuelas medias, en el año 1911. La fundación de la “Zen Nippon Kendo Renmei” (Federación de Kendo del Japón) en 1928 actualizó las bases del Kendo en Japón. Esta organización proporcionó el soporte técnico, asegurando la calidad de los instructores, llevando a cabo exámenes periódicos y controlando sus licencias.
  El Kendo se convirtió en una actividad enormemente popular en todas las escuelas primarias durante 1941, pero, con la derrota del Japón en la Segunda Guerra Mundial y con el gobierno de ocupación norteamericano, el Kendo fue prohibido. Su renacimiento en 1948 se debió, fundamentalmente, al hecho de que fue aceptado por la comunidad internacional al desarrollarse sobre las bases de una práctica deportiva deseable y apta para todos los públicos.

Escuela de Agricultura. Japón 1920
b) El Kendo en la escuela.


  El Kendo puede ser practicado tanto por niños como por niñas, desde los tres o cuatro años de edad. Permite a los niños el desarrollo de todo tipo de cualidades, canalizando el impulso natural del niño de golpear con todo aquello que cae en sus manos. Las protecciones y el casco les protegen de cualquier tipo de daño.
  El maestro Takano, de la región de Kamakura, contaba con una gran reputación contando entre sus alumnos con el prestigioso equipo de Kendo de los guardias del Emperador. Pero, en su Dojo, volvía a ser el viejo maestro dando clases a los niños de 6 o 7 años de edad. Michael Random (1988) nos relata como era extraordinario ver a estos niños tan jóvenes mantenerse perfectamente sentados en posición de loto (de rodillas sobre los talones) y comenzar las clases con una meditación de unos diez minutos, después de la cual saludaban al maestro y recitaban a coro los siguientes preceptos:

- Amamos a nuestro país.
- Respetamos a nuestros padres.
- Respetamos el ceremonial de nuestras tradiciones.
- Respetamos nuestra enseñanza.
- Cumplimos con nuestro deber.
- Respetamos a nuestros camaradas.
- Juramos procurarnos un espíritu y cuerpo sanos.


  A partir de este momento ya podía comenzarse el entrenamiento. El Dojo estaba muy próximo a la playa, y era allí donde se efectuaba el entrenamiento. Random destaca el hecho de que el maestro apenas intervenía dada la gran disciplina de los niños, que comenzaban a alinearse nada más llegar a la arena en una larga fila. Ponían delante de ellos su equipo de protección y comenzaban a colocárselo una vez que el maestro daba la orden.
  Cuando estaban preparados, colocándose de dos en dos, comenzaba el entrenamiento demostrando las técnicas de base. Ataques a la frente, MEN ¡¡; al centro de la frente, SHO MEN ¡¡;  parte derecha de la frente, MIGI MEN ¡¡; parte izquierda, HIDARI MEN¡¡; etc… A cada golpe se unían los gritos del nombre del lugar al que se golpeaba.
  Después del entrenamiento de base comenzaba la práctica libre, la más esperada por los niños y, entonces, surgía una explosión de alegría y de buen humor. “Los shinai se cruzan y llueven con rapidez los golpes.  Es maravilloso ver a todos estos pequeños Kendoka pelear en la playa tan contentos” (Michael Random, 1988).
  Según la tradición del Kendo, todos los grandes maestros dedican siempre una parte de su tiempo a enseñar a los niños desde su más tierna edad, y lo hacen con gran afecto y una atención muy particular. “Nunca es bastante pronto cuando se trata de formar el espíritu y el cuerpo y de procurarse un alma vigorosa”, decía el maestro Takano.
  Una vez terminado el entrenamiento los niños se volvían a colocar de forma ordenada y regresaban al Dojo, donde se quitaban el equipo de protección. La clase finalizaba con una última y breve meditación, y un saludo al maestro.
  Según los maestros de Kendo se puede comprobar cierta diferencia entre los niños que han comenzado a practicar esta disciplina desde muy jóvenes y los que no. En los primeros, surge de forma más espontánea y sensible la intuición. Según el maestro Takano, “lo importante es aprender desde la más tierna infancia la serenidad y el autodominio. Los niños deben aprender a visualizar el golpe con una visión interior. Si el movimiento se vive primero espiritualmente, entonces puede enseguida brotar, con más facilidad, en el momento preciso en que se lanza el golpe”.


c) Kendo y espiritualidad.


  Existen tres reglas fundamentales en el Kendo: la primera de ellas consiste en atacar el shinai del adversario, la segunda, su técnica, y la tercera, su espíritu. De esta manera, al arte “supremo” consiste en guardar una calma absoluta, hasta que el movimiento espontáneo brota en el instante preciso en el que el adversario se dispone a atacar. Este es el gran secreto del Kendo; no se debe atacar al hombre, sino a su espíritu.
  Con esta mentalidad, la “Vía del Sable” se practica inspirándose profundamente en el espíritu del Bushido, y el shinai, se impregna del espíritu del sable. Los samuráis otorgaban al sable poderes misteriosos y divinos, tratándolo como un objeto sagrado, con veneración. Cuando el samurai fallecía, era enterrado con su sable y cuando un niño nacía en el hogar, se pensaba que el sable le protegería contra las influencias maléficas.
  El arte del maestro armero era considerado sagrado y consistía en varios rituales shinto de extremada complejidad. Después de ayunos y ritos preparatorios en las montañas o templos, el armero decoraba la forja con las cuerdas sagradas “Shimenawa”, ejecutaba inmersiones purificadoras revestido con los ornamentos blancos de los monjes shinto y encendía el fuego invocando al dios de la forja delante del altar “Kamidana”. Durante su trabajo, que podía prolongarse durante muchos días, continuaba con los rituales de purificación absteniéndose de consumir alimentos considerados como impuros. Nadie podía entrar en la forja y nadie podía dirigirle la palabra, considerando las fórmulas y técnicas del forjado como el secreto más celosamente guardado de cada escuela.
  De esta manera, el sable adquiría una concepción sagrada y además de las cualidades del maestro forjador, se le añadían las del dueño del mismo. Cuando había sido utilizado en muchas batallas o poseído por valerosos samuráis, se le consideraba un símbolo, “(…) un instrumento cargado del misterio de la vida y de la muerte” (Michael Random, 1988). El sable representaba la frontera misma entre la vida y la muerte.
  El shinai adquiría las mismas cualidades del sable y, de esta manera, el Kendo perpetúa la esencia de la esgrima japonesa. No solo se trata de adquirir un conjunto de técnicas de combate con el fin de vencer a un adversario, sino que la “espada” permite al practicante poner a prueba su espíritu, alimentar su naturaleza moral y desarrollar su personalidad.
  Precisamente, este énfasis en el “Shin-Shin Shugyo” (entrenamiento del cuerpo y la mente) durante la era Taisho, permitió que se utilizase este Budo moderno como medio de refuerzo y cohesión social, utilizando esa “energía espiritual” para desarrollar y propagar los valores altamente nacionalistas (50).


d) Técnicas y Métodos de entrenamiento.


  Tuvieron que efectuarse numerosas modificaciones en las clásicas técnicas de esgrima hasta elaborar las modernas técnicas de Kendo. Dichas modificaciones, a su vez, son indicativas del cambio de propósito desde una forma de combate con espada, a una práctica en la que predomina la disciplina espiritual y la expresión puramente deportiva.
  La posición inicial en Kendo es extremadamente erguida, con los pies muy próximos uno del otro y sus puntas dirigidas hacia delante. Uno de ellos se encuentra ligeramente más adelantado (1/2 paso) y los desplazamientos se efectúan con pasos deslizantes que dan lugar a salidas y cambios de dirección muy rápidos.
  La acción de golpeo también es muy diferente a la ejecutada con una verdadera espada. El golpe-tocando en Kendo es ideal en una expresión no combativa al no existir ninguna penetración con el impacto que pudiera dar lugar a lesiones. A este respecto, sólo están permitidas ocho zonas en las que el shinai puede golpear, con siete bloqueos y un solo ataque efectuado en punta (a partir de los 16 años). El hecho de limitar las zonas de ataque tiene un doble propósito; primero, aumentar el nivel de seguridad en la práctica al atacar únicamente zonas protegidas por la armadura corporal; y segundo, desarrollar la eficacia de los ataques fundamentales, base de la disciplina.

  En cuanto a la metodología del entrenamiento, se utiliza el “Kakari-Geiko” o “entrenamiento en el ataque”, en el que un estudiante júnior ejecuta sus ataques repetidos sobre un estudiante avanzado o profesor que corrige sus movimientos. A pesar de que el entrenamiento tiene un fuerte componente espiritual, la práctica es fundamentalmente física.
  A pesar de que no es el principal método de entrenamiento, el Kata también forma parte del moderno Kendo y es un componente vital para el desarrollo de los kendokas avanzados. Durante su ejecución, a través de movimientos codificados y extremadamente precisos, el adepto puede practicar en solitario o por parejas todo tipo de ataques y de defensas.


  En 1912, el Butokukai formuló a través de su comisión técnica los “Dai Nippon Teikoku Kendo Kata” (Los Kata de Kendo del Gran Japón Imperial) que consistían en 12 técnicas, nueve con el “Odachi” (espada larga) y tres con el “Kodachi” (espada corta). Estos Kata fueron renombrados en los “Nihon Kendo Kata” (Los Kata de Kendo del Japón) y continúan utilizándose como las bases del Kendo moderno y están aprobados por la “Zen Nihon Kendo Remmei” (Federación de Kendo de todo el Japón).

domingo, 6 de noviembre de 2016

Un Sueño en Bizan

  ¿Como describir a Shiro Saigo? Un luchador terrible a pesar de su corta estatura (1.40 m), creador de la proyección denominada "yama arashi" (con la que mató a varios adversarios), uno de los primeros "grandes maestros" del Judo Kano, poseedor de dos títulos honorables (poseía un "menkyo" y un "okuden"), fue consagrado "inmortal" a su fallecimiento por el Kodokan...enfin, su historia puede consultarse y os aseguro que es sorprendente. Estaba destinado a ser el sucesor del Maestro Jigoro Kano, pero una crisis de conciencia (tenía que elegir entre tomar la dirección de la escuela de su padre Saigo Tanomo, la "Tenjin-shin'yo-ryu", o la de su maestro Jigoro Kano, "Judo kodokan") le hizo abandonar la práctica de las artes marciales, evitando así elegir entre sus dos maestros y manteniendo el respeto hacia ambos. 
  Aquí tenéis una buena traducción de un magnifico y profundo escrito de este grandísimo maestro, del Judo, del Ju Jitsu y de las artes marciales en general. 

Nota: No he conseguido encontrar el nombre del traductor y sólo me he permitido corregir algunas expresiones.

César Gómez


Shiro Saigo

"Un Sueño en Bizan" De: Shiro Saigo

  "Hace poco que me había decidido a dar una vuelta por la península de Shimbara para cazar. La estación se anunciaba excelente y tenia grandes esperanzas.

  Me acordé entonces de que a dos kilómetros del castillo Shimbara, cerca del que me hallaba, había una fuente Shinto de agua termal, en las faldas de una montaña llamada Bizan y me dirigí hasta allí para bañarme y descansar.Había descubierto esta fuente siete años antes. Había entonces muchas personas que seguían una cura termal. Abundaban los hoteles. 

  Sin embargo, la guerra ruso-japonesa lo había destruido todo y ya no quedaba ninguna morada medianamente habitable. En el umbral de la casucha, plantada en medio de ese lugar desierto y a la vez encantador, la vieja guardiana vendía pasteles a los niños que acudían a jugar a este monte sagrado. Le pedí que me acogiera, a lo que ella respondió con benevolencia y me dijo: "Lo único que puedo ofreceros, si os parece bien, es un poco de arroz y una estera bastante mala. Afortunadamente esta noche va a venir a bañarse un viejo Samurai, siempre podéis pasar la noche hablando con él. "Ahora id a bañaros y descansad de las fatigas del camino”. 

  Cuando entró el viejo Samurai, le dediqué un saludo amistoso. Al enderezarme vi sus cabellos blancos como la nieve, su larga barba de plata, y sobre sus ropajes, las armas de su Maestro y, si mi memoria no me falla, llevaba un bastón usado por sacerdotes budistas. Todo en él denotaba que era un alma buena. Me presenté: "Me llamo Shiro Saigo y he venido aquí para cazar. He oído hablar de usted, ¿Pecaría de indiscreción si os preguntara vuestro nombre?" Él me respondió: "Antes de haber renunciado al mundo, servia a un gran príncipe al que enseñaba el Arte del Kendo. Ahora se me conoce como Furuneko Mushinsai. He construido, muy cerca de aquí, en la montaña, un pequeño refugio y allí, dedico mis días a estudiar." 

  Yo pensé: "¡Que nombre mas extraño!". Así como el significado de Mushinsai "el que ha renunciado al mundo" era efectivamente un nombre Samurai, Furuneko que significa "gato viejo" resultaba aún más curioso. Intrigado por el origen de ese nombre le hice participe de mis pensamientos: "He recorrido muchos lugares pero, ¡Nunca he oído un nombre semejante!". "Tiene razón, me respondió sonriéndome, Furuneko, no es mi nombre ni el de mis hijos pero, eso sí, es algo muy personal. Lo llevo a raíz de una extraña aventura en la que me vi envuelto hace ya mucho tiempo. No creo que pudierais comprenderla si no poseéis unos ciertos conocimientos del Arte de la Guerra. ¿Los tenéis?". "Sí le respondí, soy un apasionado de las Artes Marciales desde mi niñez, en estos últimos dieciséis años he estudiado Judo con el Maestro Jigoro Kano, pero por desgracia aun no he aprendido todos sus secretos. Os ruego que me contéis la historia de vuestro nombre, enterarme por vos me produciría una gran alegría". "Esta bien, dijo el viejo Samurai después de un instante de reflexión, os la contaré."

  Hace ya mucho tiempo, todavía siendo joven, me dedicaba a las Artes de la Guerra. Una noche, no sé aun como, una rata enorme entró en mis aposentos. Fui a buscar a mi gato Tama que se deleitaba con este tipo de comida. En cuanto estuvieron frente a frente, la rata saltó sobre su cabeza, una, dos y tres veces, rápida como un rayo... y me duele tener que confesarlo, pero mi gato, fuerte como un roble, huyó. Otros cuatro gatos, conocidos por su valentía y fuerza, siguieron su misma suerte. Tenían todos un aspecto lamentable con heridas en los ojos, la garganta y las patas. No podía creerlo. Al ver esto, pensé que habrían tenido miedo y empuñando mi sable de ejercicios de Kendo -Arte que estudiaba con ahínco desde hacía mucho tiempo- le asesté un golpe mortal pero logró esquivarme. Me obcecaba golpeando a derecha y a izquierda, hacia delante y hacia atrás y ella evitaba todos mis golpes con la velocidad de un rayo, una vez, incluso, recorrió mi largo sable de bambú y salto encima de mí golpeándome en plena frente.

 Siendo como soy un guerrero valiente, temblaba y me hallaba sin fuerzas. Alertado entonces uno de mis vecinos por el ruido, me dijo: "Conozco un gato, valiente como ninguno, voy a buscarlo, así podréis descansar". Me sentía turbado por estar delante de él tan extenuado, así que acepte.

  El gato que trajo consigo era muy viejo. No se podía, en principio, esperar mucho de él: Sus caninos y sus garras estaban gastados, sus ojos parecían incluso llenos de lagañas. No parecía capaz de correr. Por un momento, no me pareció posible que consiguiese matar a la rata pero, puesto que me aseguraban que su valor no ofrecía dudas, pensé que tal vez poseyera una técnica especial. Lo lleve pues a mi habitación. Aunque pueda parecer increíble, esa rata enorme que nos había vencido a todos, que había podido conmigo, un hábil kendoka, ¡Se quedo en un rincón encogida de miedo! El viejo gato avanzó con calma, la agarró con dulzura y se la comió tranquilamente, ¡No encontró la menor resistencia! ¡Fue increíble! 

  Esa noche, algo mas tarde, empezaba a vencerme el sueño cuando me pareció escuchar un murmullo en la habitación contigua. ¿Quién podía ser? Me asome furtivamente y descubrí una asamblea de gatos: el viejo gato y los demás jóvenes. Estos últimos lo habían instalado en el lugar de honor y reunidos alrededor suyo le saludaban humildemente.

  Uno de ellos se adelanto y le dijo: " Durante generaciones hemos venido al mundo para atrapar ratones, hemos perfeccionado una técnica. Hasta ahora nunca nos habían vencido... Esta rata nos ha deshonrado a todos y vos sin embargo la habéis vencido con facilidad. ¿Poseéis acaso una técnica especial? ¿Podéis enseñárnosla? "

  “Sois jóvenes, vuestros movimientos son vivos pero en realidad no conocéis las técnicas para salir victoriosos de los combates y esa es la razón de vuestra derrota. Aunque vuestro nivel de evolución mental no sea el mío, os voy a revelar el secreto, que en realidad es bien simple. Antes tenéis, eso sí, que contarme la historia de vuestro entrenamiento y contarme también lo que habéis sentido hoy al atacar a esa rata."

  Uno de los más jóvenes, un gato negro, tomó la palabra y dijo: "Acababa yo de salir del seno materno y no podía apenas abrir los ojos, y ya me entrenaba intentando capturar las mariposas que surcaban el cielo, los pájaros del jardín y los ratoncitos que correteaban por la cocina. He estudiado mucho. Soy capaz de saltar una barrera de dos metros, puedo meterme por un agujero grande como un puño, correr por una vigueta estrecha tan hábilmente como por la calle, dar saltos peligrosísimos, morder, arañar, saltar, y fingir que duermo para poder capturar por sorpresa y más cosas todavía. Todos reconocen mi valentía, por ello, no comprendo lo que me ha sucedido esta noche."

  El viejo gato le respondió sonriente: "Habéis hecho bien estudiando los principios y la técnica. Para que todo el mundo pudiese llegar a la verdad fundamental del " Camino", los grandes expertos han frenado los principios y la técnica. Puesto que el "Camino" esta contenido en estos principios, para conocer su secreto, debéis estudiar la progresión de Arte. Si cuando poseéis la teoría y vuestra técnica es eficaz, pensáis que sois un experto y vuestros estudios han finalizado, no os asemejáis sino al sapo que desde el fondo de un pozo considera que el cielo es muy pequeño... Os queda, sin embargo, mucho que estudiar, para comprender que el secreto del Arte no reside en una sola técnica."

  Entonces le tocó el turno a un poderoso gato de pelaje atigrado: "Cuando empecé, recuerdo que mi Maestro me enseñó que el secreto de la victoria se halla en la fuerza del espíritu: el Ki. He comprobado que al batirse con un enemigo, se le debe dominar con la fuerza del espíritu, para así tenerlo a nuestra merced. Incluso sin realizar un esfuerzo notable, la técnica surge espontáneamente, amoldándose a las circunstancias. Solo con nuestra mirada, cargada de Ki, podemos hacer que la rata que corretea por una viga se caiga. Por todo ello, no he dejado de cultivar mi espíritu. Mi cuerpo se halla ahora repleto de fuerza y parece que ésta se extiende a su vez por todo el Universo. He hecho siempre uso de esta fuerza al combatir y he cosechado éxitos... ¿Qué extraña fortuna ha permitido que la rata se me escapara esta noche? Antes, incluso, de haber podido comprender donde estaba, se había evaporado como un fantasma desplazándose con increíble habilidad. Mi técnica favorita no ha resultado eficaz, el poder de mi espíritu lo mismo, he sufrido además una gran derrota. Mis estudios no han resultado suficientes, pero desconozco el porqué. ¿Tendrías la deferencia de aclarar mis ideas?"

  El viejo gato le respondió con voz grave: "Ese poder del espíritu que habéis estudiado, es una fuerza temporal con la que contáis. Nunca se debe contar con nada. Si deseáis vencer a vuestro enemigo, este a su vez desea lo mismo. ¿Qué pasaría si estuvieses enfrente de una persona que no pudieseis dominar, que sucedería entonces? Por otra parte, si subestimáis a vuestro enemigo, él puede despreciaros igualmente, y si por casualidad es superior a vos, ¿Qué haréis en ese caso? Pensáis siempre ser el mejor y eso no esta nada bien. Lo que habéis sentido en vuestro cuerpo y en el Universo es desde luego, una clara manifestación de la energía, vuestro espíritu esta sin embargo, muy lejos aun del KOO ZEN NI KI del filosofo chino Mooshin, que significa la "visión amplia", el KOO ZEN NI KI es la fuerza del Universo, la de vuestro espíritu no es sino una fuerza pasajera. Como la fuerza constante de la corriente frente a la inundación de una noche. Voy a recordaros para concluir un antiguo proverbio: "La oveja muerta de rabia". Ha sucedido lo mismo con vuestra rata, en ese instante critico de su vida ya no contaba nada, ni su vida, ni su muerte, ni su victoria, ni su derrota. No intentó siquiera defender su cuerpo y ese es el secreto que otorgó a su espíritu una consistencia de acero. ¡Es evidente que con vuestro espíritu no pudierais vencerla! La naturaleza de vuestro Ki es empecinamiento, una de las posturas más nocivas que se pueden adoptar en las Artes Marciales. La obstinación liga cuerpo y alma y hace que todo se asemeje a estatuas de piedra, paraliza toda posible actividad. Por eso, es frecuente que el más débil resulte vencedor. 

  "Kinokori wa teki ni kokoro o okumono to, kanete zo satore asana yuna ni" que significa: La obsesión por la victoria es un estado del alma que favorece al enemigo. Habremos de recordar esto cada vez que el día despunte e igualmente cada vez que se anuncie el crepúsculo. Mi Chi en cambio, esta animado por la fuerza positiva y negativa, es el alma inmóvil y eterna. Acordaos de "Tanden Seika no Chikara" que os aconseja depositar toda vuestra fuerza en el abdomen. Pensad seriamente en esto y estudiadlo con mucho detenimiento."

  Se hizo entonces un gran silencio, y un gato de mas edad se adelantó y aclaro: "Considero que el secreto de la victoria se halla en el Ju y en el Wa, para explicarlo mejor, en la agilidad y en la no-resistencia. Al igual que podemos atrapar una piedra con un velo ligero, cuando nuestro enemigo se aproxima podemos retirarnos sin ofrecer resistencia y, cuando tira de nosotros podemos seguirle en su movimiento sin forzar nada. Me he ejercitado mucho tiempo en el Arte de ganar aprovechando la fuerza del enemigo, en el Arte de dejar la mía en reserva. Esta noche sin embargo, no he podido dominar a esa rata con mi Ju, ni he podido tampoco dominarla con mi Wa. No he hecho sino acumular un error tras otro. Qué debo pensar entonces de la máxima que reza: "La habilidad siempre gana a la fuerza" Ju yoku Go o seisu. ¿Podríais despejar las dudas que me atenazan?

  El viejo gato asintió y le respondió: "El Ju y el Wa que han presidido tus estudios no son aquellos que permiten que la inspiración natural pueda brotar de manera espontánea por el canal del "no-yo" y de la inocencia. Los vuestros han sido inventados en todo su conjunto y empleados artificialmente, esa es la razón de vuestro fallo hoy. Cuando es el egoísmo el que nos anima y buscamos solo nuestro beneficio, la intuición que nos muestra lo que debemos hacer, no puede fluir. Vuestra alma dominada por el egoísmo no deja surgir el brote divino de la inspiración natural. Es esta, nacida del "no-yo" y el "no-deseo" del Universo, del abandono de las variaciones naturales del poder positivo y negativo quien crea el viento, los truenos, las nubes y la lluvia, el frío y el calor, todas aquellas cosas que no tienen principio. Así, para que el Ju y el Wa de las Artes Marciales puedan tener una inspiración natural deben surgir del "no-yo" y del "no-deseo".

  Recuerdo que en mi juventud un gato muy extraño vivía en el pueblo vecino. Parecía dormir día y noche. Se hubiera dicho que era de piedra. Nadie recordaba haberle visto cazar ningún ratón. No había, sin embargo, ninguno por los alrededores de su casa, y allí donde iba la población de ratas parecía esfumarse. Fui a visitarle para que me explicase ese misterio y nunca se dignó a responder mis preguntas. Le formulé las mismas varias veces pero siempre guardó silencio. Capté entonces el hecho de que cuando se posee sabiduría no se habla, pero que si no se comprende se habla sin cesar. Si ese gato callaba, no era porque no supiera que responderme, sino porque había profundizado en los principios de las Artes Marciales olvidándose de sí mismo y de todas las demás cosas.

  Les escuchaba ya desde hacia un buen rato. En un momento dado no pude callarme mas y fui hacia ellos, tras haber saludado como se merecía al viejo gato, le dije: "Soy un hombre de armas y siempre lo he sido, os lo cuento para explicaros que no soy novato en estos asuntos y que hace ya mucho que estudio las Artes Marciales. He de confesaros que a pesar de todos mis esfuerzos no he llegado a penetrar aun en el alma de una rata. Por una maravillosa casualidad y sin pretenderlo he oído vuestra charla y me ha parecido muy profunda. Me ha parecido tener una revelación al escucharos, como si fuera posible penetrar en lo mas intrincado de las Artes Marciales. Colmaría mis mayores deseos el conocer secretos más profundos.

  El viejo gato descendió de su improvisado trono, y después de saludarme como exigen todas las reglas del viejo protocolo me habló con gravedad: "Solo soy un animal pequeño y humilde. Como podría yo y como podría ser que yo supiese lo que puede llegar a conocer el hombre, el Rey de la creación... hace ya mucho que mi Maestro me explicó que el Arte de cazar ratones y las Artes Marciales forman parte de un mismo todo, que juntos recorrían el mismo camino. Puede que tal vez, amparándome en esto, me atreva a cometer la falta de educación que supondría enseñar algo al hombre. Si me aseguráis que no os ofendo, estoy dispuesto a desvelaros mi humilde saber a título informativo."

  Al protestar yo porque hubiese siquiera contemplado la posibilidad de una ofensa, y al insistir en la alegría que me produciría su gesto, él prosiguió: "Por lo que yo he llegado a conocer, la verdadera naturaleza o esencia de las Artes Marciales no debe tener ni tiempo ni olor, debe ser algo que se asemeje al vació, a la muerte, puesto que vive en todas partes. Es una esencia inconmensurable y maravillosa que actúa siempre de forma curiosa. Sumergido en esta esencia, aunque pueda parecernos extraño, los malos pensamientos, los deseos, todo, desaparece como la niebla disuelta por el sol de la mañana. La sospecha, la ilusión, la angustia se derriten totalmente y el Chi verdadero nos inunda por completo y penetra en el fondo de nuestro ser. Sentimos entonces una satisfacción enorme. Sentimos también que el mundo limitado y el ilimitado se disuelven y deshacen".

  El secreto de la práctica de las Artes Marciales no reside principalmente ni en la victoria con la confrontación de técnicas ni en la derrota, sino en el acto de asimilar su entidad. El secreto para alcanzar esta sabiduría es olvidar el propio ser y los propios deseos.

  Hay un viejo proverbio que dice: "Si tienes arenilla en los ojos, el mundo te parece muy pequeño. Si desaparece todo de tu corazón, el existir te resultara inmenso".

  Encontramos así mismo en el EKKYO (el Arte de la Adivinación) un fragmento con enseñanzas particularmente interesantes: "Con la completa inmovilidad, con el olvido de uno mismo, con el pensamiento, vuestra intuición trabajara por sí misma y se pondrá en contacto con el mundo".

  Para decirlo de otro modo, si alejáis de vosotros todos los malos pensamientos y todos los deseos, estaréis, sin saberlo, en el camino de la Naturaleza y el Universo. Alcanzareis así, una plenitud en vuestro comportamiento que será tan maravillosa para vosotros como extraña para los demás.

  El Maestro de Zen tiene la revelación del cielo (KU) y quiere obtener ZANSHIN RITSUMEI, la tranquilidad del espíritu, la verdad y la comprensión de no poder alcanzarla sino con grandes sufrimientos. Habrá de sentarse en la oscuridad de una sala de Zen en pleno invierno y concentrarse en su alma durante horas en el más completo silencio. Habrá de adentrarse en bosques y montañas, dejar que le riegue el agua helada y purificadora de una cascada de más de mil pies. Tendrá que ayunar y deshacerse de todo deseo carnal. Estos sufrimientos correrán paralelos a la práctica de la de las Artes Marciales.

  El verdadero Samurai no pierde jamás el control, no siente ningún miedo ni se turba ante la vista de la hoja de una espada deslumbrante, aunque su sufrimiento sea inmenso, permanecerá impávido ante la prueba del fuego y del agua. Se quedara igualmente impasible si se le hace objeto de las peores burlas y si no puede enorgullecerse de ninguna de sus acciones por muy brillantes que estas puedan resultar. La razón de su poder es que ha comprendido la esencia de las Artes Marciales. Todo esto nos lleva a la "intención reciproca " o "comunicación entre los espíritus". Para conseguir esta intuición tenéis que enfrentaros los unos a los otros, poneros a prueba y solo así, juntos, llegareis a ser mejores y más brillantes. Tenéis que pasar por todo tipo de sufrimientos y a lo largo de ese tiempo asimilareis las enseñanzas de forma natural sin siquiera percataros de ello.

  Como no hay Maestro, por sabio que sea, al cual el camino le haya sido revelado, no podrá dar una definición exacta de cada cosa ni tampoco otorgar a estas una forma... Tienes que comprender todo esto"

  El viejo gato concluyó aquí sus explicaciones y desapareció ante mis ojos como si se hubiese disuelto en el aire. Durante el tiempo que había durado su explicación había sentido como si el fondo de la revelación me hubiese sido revelado.

  En aquella época había varios maestros dedicados a seguir este mismo camino. Después de ser testigo de todos estos hechos no me volví a sentir inferior ante ellos. Todo se lo debo a ese don que el viejo gato me transmitió y para no olvidar su bondad adopté este nombre: Furuneko ( viejo gato). Aquí termina mi historia.

  El samurai había hablado durante muchas horas. Se oía el cántico de los pájaros por los bosques circundantes y la cima de la montaña Bizan se teñía con los colores rojizos de la aurora. Le agradecí enormemente su interesantísima historia y después de saludarlo respetuosamente, le confié mi deseo de volver a verlo en breve... En ese preciso momento, una voz estallo en mis oídos y todo se sumió en la nada.

  Extrañado me di cuenta que me hallaba acostado sobre la estera de la posada. Me incorporé un poco y supe porqué me había despertado... La vieja de la casucha había venido a anunciarme que el desayuno ya estaba listo. Me di cuenta en ese momento de que todo lo que había creído oír ¡formaba parte de un sueño!

  Miau... Un maullido inocente y plañidero salió de debajo de las mantas y me sobresaltó... Se trataba de un lindo gatito que, la noche anterior, había puesto a dormir a mis pies para que me los calentara...