"El objetivo fundamental del Kajukenbo es hacernos sobrevivir a una agresión en la calle, el resto no tiene ninguna importancia"
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miércoles, 12 de abril de 2017

Las raíces del Arte

Interesante articulo escrito por José Diaz Jimenez sobre las artes marciales filipinas y publicado en su pagina web www.fightlosofia.com


  Como ya he comentado en alguna entrada al blog, defiendo que conocer las raíces del arte que uno practica ayuda a asentar las bases para posteriormente y en el transcurso del estudio, todo vaya tomando un sentido especial y más profundo en el entendimiento de la misma. Podremos llegar así a encontrar respuestas a muchas cuestiones que surgen durante el entreno tanto en la estrategia como en la parte más técnica. Hoy traemos un pequeño estudio sobre la Antigua Destreza (nombre acuñado en la españa del siglo XVII ), la esgrima antigua española y su conexión con la Eskrima de Filipinas.

  En el transcurso de mis años como “profesor” de artes marciales, más concretamente de Eskrima, mucha gente me ha preguntado sobre las auténticas artes marciales de origen español, casi por instinto siempre respondía, que lo que queda de estas artes está en filipinas, con este artículo (producto de recopilación de muchas fuentes a las cuales agradezco el que compartan su información), pretendo “justificar” de una manera un poco más metódica esto que vengo afirmando desde hace ya mucho.

 
GM Momoy Cañete con Espada y Daga
  Comenzaré por el principio, preguntándonos qué es exactamente esto de la Destreza y más concretamente qué era la Espada y la Daga tan prolíficas en su uso allá por el siglo XVII y que fue tan característica de la época.

  Me gustaría empezar haciendo especial incapié en la importancia que se le dio al uso de la daga y las características de uso específicas que se le dieron. El nombre que los diestros españoles daban a sus herramientas y las características de éstas, dependía en gran medida de las armas blancas que portaban; ropera y vizcaína, Vizcaína y toledana…( se usaban varias formas para nombrar estas armas). Era el uso de la daga una ciencia relacionada con la supervivencia y que pretendía ser usada de manera furtiva, no dejándola ver desde el inicio de la treta, al menos que el adversario las portara con la gallardía de uso desde los comienzos del lance…la daga, portada en la mano izquierda asistiría así en eficacia al resto impuesto por la estrategia a desarrollar durante el desarrollo de la lucha, en principio para la defensa, más tarde para la ofensa más mortal.

  Era de norma común que tanto los piqueros, arcabuceros, mosqueteros y alabarderos portaran la sempiterna espada ropera siempre hermanada con una daga asida a la cintura.

Espada Ropera y Daga Vizcaína
  Se esperaba que en batalla en campo abierto, el soldado no tuviera de recurrir al uso del arma blanca, a no ser que fuese necesario para alcanzar al enemigo derrotado, se confiaba en que el combate quedara resuelto lo antes posible. Era de extrema importancia disponer de una espada ( diferente en esta caso a la ropera) para cualquier lance que pudiera darse, pues no todo era luchar escuadrón contra escuadrón ya que no siempre tenían la suerte de que la batalla se definiera desde la distancia larga. La espada no debía ser larga en exceso ( durante la batalla esto podía resultar desventajoso por flexibilidad de la hoja y posible rotura), a lo sumo de cuatro palmos de hoja, para facilitar la movilidad y la velocidad, muy distinta de las roperas, o espadas de duelo, que los matasietes usaban para dirimir sus lances. No había que ir “fingiendo haberle dado a un chulo una mohada con la lengua de un jifero” para obtener el respeto de los camaradas de milicia, antes al contrario, se juzgaba que quien portase uno de estos hierros, propios de las esferas bajas y maliciosas de la sociedad, duraría bien poco en el campo de batalla.

  “Que todos los soldados [...] puedan salir [...] que no sea con otras armas mas de espada y daga [...] si no fueren los capitanes, los cuales puedan sacar todas sus armas.”  Capitulación de la villa de Mons, 1572

  El tamaño de las espadas portadas tanto en el mundo “civil” como en batalla irían cambiando a lo largo del tiempo dependiendo de muchos factores, incluidas las modas, la eficiencia, las necesidades, habilidades y e incluso los medios económicos del tirador…así hasta llegar a desaparecer el uso de la esgrima y todo el arte relacionado a ésta…siendo el olvido del arte paralelo al incremento de la tecnología y de las armas de fuego.

  Así y progresivamente podemos identificar características ejemplares en como se va desarrollando un tipo de esgrimir típica mente española. A las escuelas españolas que comienzan a surgir se las llama escuelas de la Destreza, que es el nombre que se le da al arte marcial nacional. A pesar de utilizar el estoque, en su versión patria, no utilizan el sistema italiano, basado en posturas más inmóviles y guardias de dificultad física en ocasiones. El estilo ibérico nace a partir de técnicas más antiguas, posiblemente sacadas de la antigua espada de mano y media ( de la edad media), pero transformándola a una sola mano y aligerándola, haciéndola muy efectiva al estoque. Sin embargo, aún no es lo suficientemente ligera para llamarla ropera, nombre que se le dará ya en el siglo XVIII, llamándose simplemente espada de forma habitual .

  La esgrima no es española, germana, italiana ni francesa, es patrimonio mundial ya que se supone una evolución lógica al uso de la espada que se pierde en el tiempo, ha ido evolucionando e involucionando desde el mundo más terrenal al más espiritual e incluso hoy en día cuando prácticamente carece de sentido su uso, podemos ver como se mantiene en todo el mundo como un símbolo castrense y de poder.

  Los primeros referentes escritos en manuales sobre el uso de la espada en el mundo de la esgrima española, datan de finales del s. XV. Así, se hace mención de Jaime Pons, maestro de origen mallorquín que vivió y publicó su tratado en Perpiñán, entonces bajo la soberanía de la Corona de Aragón, en el año 1474. En el mismo año, en Sevilla, aparece el tratado del Maestro Pedro de la Torre. Posteriormente también en Sevilla vería la luz el tratado de otro maestro, Francisco Román, en el año 1532. A estos tratados hacen referencia autores de Destreza Verdadera identificándolos con la Escuela de Esgrima Común.

  Hay en esa época dos escuelas de esgrima propiamente españolas. La primera se remonta a finales del siglo XV y principios del XVI, y nace ante la existencia de una nueva arma, la espada ropera. El término ropera (espada que se lleva con el atuendo civil), aparece 1468 en un inventario de objetos perteneciente al Duque Don Álvaro de Zúñiga y es adaptado sistematicamente a otros idiomas (ràpiere segun los franceses o rapier en Inglaterra). La espada ropera es más delgada y larga que su hermana de guerra (los primeros ejemplares median entorno al metro y los últimos podían llegar o superar el metro y medio), pero no por ello menos resistente, ya que solía enfrentarse tan solo a tela y carne, por estar prohibidas las corazas y otras armaduras entre los civiles y los soldados que no estuvieran “en disciplina”. La espada ropera gozó en España de tanta fama y predicamento que, en fechas tan tardías como la primera mitad del siglo XVIII, los españoles seguían siendo célebres en su uso. 



  Esta escuela de esgrima, llamada destreza vulgar o común, pasó a la historia con injusta fama de sistema marcial no compilado y consistente en una serie de tretas o movimientos sin ser una escuela de esgrima “per se”. Esto es debido a que los maestros Pons, Román y de la Torre, eran casi viejos de medio de siglo cuando apareció la competidora de esta escuela, la destreza verdadera del sevillano Carranza, que en el año 1569,con su obra: “De la Filosofía de las Armas y de su Destreza y la Aggression y Defensa Cristiana.”  propone por primera vez un estilo típicamente español. Al estilo de lucha que proponía el maestro hispalense se le comenzó a llamar Destreza Verdadera y al practicado por el resto de sus coetáneos, Destreza Vulgar.

  El aumento de los duelos ilegales en las calles de todas las grandes ciudades europeas planteó ciertos problemas al respecto del uso de las armas y la autodefensa, de ahí proponer la creación de un sistema de esgrima bajo los preceptos del cristianismo. El Papa y el clero, en general, no aprobaban los duelos por honor, ya que era una forma muy poco cristiana de matar. Carranza, como aclara en su tratado, describe cinco formas de matar por la espada a saber: defender a los débiles, a la familia y amigos, al rey, a la nación y, por encima de todo, a la religión. La Iglesia no podía negarse pues a la práctica de una esgrima que se dedicara a proteger sus intereses evangelizadores, y menos aún si muy inteligentemente expuesto, aparece reiteradas veces y por todas partes la palabra defensa. El objetivo de Carranza no era matar al enemigo, ni ser el mejor esgrimidor, sino defender las cosas importantes de la vida. Quedan así excluidos los lances/duelos por honor en la Verdadera Destreza.

  Las técnicas que utiliza en el tratado Carranza, realmente no son del todo innovadoras. Lo que hace más grande a éste Maestro de Armas es que crea unos principios de combate generales aplicables a cualquier treta y cualquier arma que se porte.


  Las distancias, los pasos y el ángulo de la espada se convierten en algo fundamental en la ciencia del combate que está comenzando a perfilar. Se hará especial incapié en estar en el lugar apropiado en el momento oportuno, será esta la máxima a aplicar en la Destreza. Y para poder explicar de forma clara sus teorías y métodos,se  recurre a la práctica metódica, a las matemáticas y a la geometría. Carranza basó sus postulados no solo en un estudio físico y matemático de las acciones a realizar (se hablaba de compases y ángulos), sino que tambien se permite incluir la filosofía entre sus párrafos.

  Es a partir de entonces, que sus sucesores tratarán como núcleo pedagógico la geometría para explicar y utilizar la esgrima, especialmente el que será el mejor discípulo de Carranza, al que más tarde repudiaría ( también será conocida su gra enemistad con Quevedo ): Luis Pacheco de Narváez. Se convierte así la esgrima en una ciencia en toda regla. La acepción Ciencia no tiene aquí el sentido por el que hoy en día es más conocida, sino el sentido que se le atribuía en la época que estudiamos: el de un cuerpo de conocimientos ordenados y dotados de una coherencia interna, en este caso aquellos que se utilizan para explicar lo que ocurre en el uso de las armas.

  “La vida amable. El enemigo fuerte. Ordinario el peligro. Natural la defensa. La ciencia para conseguirla, infalible. Su estudio forzoso y el ejercicio necesario. Conviene al que hubiere ser diestro, no ignore la teórica, para que en la práctica, el cuerpo, el brazo, y los instrumentos obren lo conveniente a su perfección”

  Las diferencias entre maestro y alumno comienzan a sucederse en forma y en fondo. Aunque ambos siguen la geometría como base para utilizar la espada, cada uno la interpreta de una manera diferente.

  Luis Pacheco de Narváez, por su habilidad en la enseñanza y en lo prolífico de su tratado, se convierte en 1624, en Maestro Mayor de Esgrima y Maestro Mayor del Reino de Felipe IV, asumiendo la responsabilidad de ser el examinador de los que querrían convertirse en maestros en el arte de manejar la espada.

  El sistema sigue un método deductivo. Hay unos principios universales para toda la esgrima: la distancia adecuada; el ángulo de la espada, siempre recto; y el círculo de esgrima, que surge de los pies de los contendientes y determina los pasos posibles y seguros que deben darse. A partir de esos principios, sólo consiste en la suma de movimientos y posibilidades para crear un esgrima segura y efectiva. El objetivo es que, a través del entrenamiento, los principios de distancia, pasos y ángulos queden grabados en la mente del tirador para que siempre se utilicen correctamente. Narváez da especial importancia al movimiento no telegráfico y al control y uso de las energías de manera eficiente, teniendo muy en cuenta la necesidad de un trabajo físico para que no falte fuelle. La mecánica corporal será otro de los conceptos que definirán la eficiencia de la “nueva” esgrima.

  “…que la propia naturaleza ama el descanso; sin apetito de violenta alteración en sus intrínsecos y extrínsecos movimientos, y se deleita con la moderada quietud y sosiego, por saber que con esto hará todas sus operaciones más fácil, y para los convenientes a la Destreza, ni estará perturbado el ánimo, alterada la imaginación, ni mal asegurada confianza de lo que fuere a hacer dispondrá el peligro”

  Coexistiendo con estas escuelas, Italia contará con grandes escuelas desde el siglo XV, con nombres como Fiore dei Liberi, Camilo Agrippa, Capo Ferro, Achille Marozzo, Salvatore Fabris, Nicoletto Giganti, etc. Alemania e Inglaterra tendrán también sus propias escuelas. Cabe señalar la nada desdeñable tradición alemana en esgrima codificada, que se remonta a fechas tan tempranas como el siglo XIII. 

  Asi pues, en esta época, se batían los aceros con ciencia y efectividad…o sin ella. “Por fortuna los familiares de la Inquisición no eran amadises, y aquello resultaba llevadero” (Limpieza de Sangre -APR). Como se ha dicho, las clases populares tendieron a imitar a la nobleza y, en consecuencia, a llevar una espada al cinto. En muchas ocasiones, su formación como tiradores no pasaba de ahí, razón por la cual existía en la céntrica Plaza Mayor de la capital española una serie de maestros “al aire libre”, que daban sucintas clases de esgrima para los que iban a batirse, enseñándoles tal o cual treta. Como puede suponerse, la efectividad de estos “valentones” no pasaba de la de su ardor, enfrentados a un espadachín más diestro.


  La época de máximo esplendor de este noble arte marcial comienza en el siglo XVII, aplicándose en la guerras de Flandes por los españoles que llegaban a través del Camino Español. Hay manuales que llevan el estudio de este sistema hasta 1862. El método de esgrima español se también se extendió por el Imperio colonial español en el Nuevo Mundo. El mismo Carranza ejerció el puesto de gobernador de Honduras.

  Aquellos que escribieron sobre Destreza Verdadera, solían, con intencionado desprecio, hablar de la esgrima anterior a ellos como Esgrima o Destreza Vulgar o Común. La Verdadera Destreza no se preocupaba principalmente de cómo causar herida al adversario ( asunto por éste por el que se criticada a esta forma de esgrimir), si no de cómo mantener protegido al Diestro que empuñaba la espada, y se enfrentaba a un lance en el que ponía en juego su integridad física y su vida.

  Es una esgrima aparentemente defensiva, sí, pero podríamos hablar de una una defensa ofensiva que predica con la auto-protección, sin asumir riesgos innecesarios, ya que la empresa es la supervivencia y vida una.

  La Verdadera Destreza Española es un sistema de principios, no de tretas, y aplicable a todas las armas que nos propongamos esgrimir, ya sea la espada ropera, con y sin daga, la espada de mano y media, la espada y el broquel, por poner algunos ejemplos. Que sea un sistema de principios implica que cada Diestro, desarrollará su propia esgrima según su carácter, su estructura corporal o su habilidad, lo cual hizo de ésta, la Destreza, un sistema que se adaptaba perfectamente a todo tirador, sin miramientos de sus cualidades inicialmente, más que de su tesón en el entrenamiento, haciendo que fuese bien acogida por todos los tercios españoles. 

  Eran los siglos XVI y XVII cuando los imparables tercios españoles marchan atravesando las naciones europeas a la vez que administraban “misericordia” a los enemigos de la corona.
Picas, espadas y arcabuces aparte, una de las armas que siempre acompañó al soldado español y a la mayoría de las reyertas de nuestro siglo de oro fueron las llamadas ‘misericordias’, ‘vizcaínas’ o ‘quita-penas’. Dagas de buen hierro y oscuro propósito destinadas a aliviar la pesada carga de la vida terrena de su víctima.

  Situadas por tamaño entre el cuchillo y la espada (unos 30 cm. de hoja), recibieron su sacro nombre debido al uso que adquirieron en los campos de batalla europeos: el de dar la última merced…rematar al adversario o al compañero mal herido.

  Los soldados del tercio solían llevar la daga a la espalda, a la altura de los riñones, para que les resultara fácil de sacar en caso de necesidad. Contaba con valor tanto defensivo como ofensivo. Estas también llamadas “dagas de caridad” o de mano izquierda, cumplían la labor de “auxiliar” a la mano derecha, portadora de la espada en un combate, haciendo la “caridad” de evitar sufrimientos al enemigo moribundo al asestarle con ella la estocada definitiva.

  Una batalla campal no era lo mismo que una pelea de taberna, donde los ánimos tardan en apagarse el tiempo que se tarda en dar dos buenas cuchilladas. Allí los combatientes vestían armadura. Sobre todo las clases nobles, que podían permitirse coraza de cuerpo entero, no había arma cortante que pudiera atravesar. Las ‘misericordias’ entraban aquí de nuevo en juego para buscar las juntas de la armadura donde una fina hoja podía introducirse: generalmente cuello, axilas, ingles o el mismo visor del casco hasta llegar a los ojos.


  También fue muy popular esta arma entre la gente de mala vida, en las esferas bajas, proclives a resolver sus disputas personales en callejones de forma rápida y furtiva, con luz escasa, ya que por sus características, podían ocultarla en una bota alta o en la propia capa. Por este motivo la mayoría de ‘misericordias’ no incluían el sello de su fabricante, que podía proceder de los más nobles fuegos toledanos. Su influencia fue tal que se convirtieron en instrumento clave de la esgrima de la época, sustituyendo a la ya desfasada adarga como medio defensivo, pasando la daga a cumplir ambas funciones de defensa y ataque.

  Fueron los Tercios, la mejor infantería europea durante casi 150 años. Caracterizadas por un arrojo incuestionable y una lealtad total hacia su rey, estas unidades –consideradas por algunos como las herederas de las legiones romanas- acababan con sus adversarios lanzando sobre ellos un vendaval de plomo y un mar de picas, portando con destreza sus espadas y rematando su faena su faena a golpe de vizcaína. Así, con la Cruz de Borgoña a sus espaldas y la daga en su cinto, estas unidades se labraron una reputación de bravos guerreros temidos por sus contrincantes.

  Se trataba de un ejército profesional, no eran simples mercenarios a sueldo ( aunque muchos de ellos contaran con un pasado un tanto complicado), eran hombres de honor, leales a su rey y unidos por una fervorosa fe católica ( auténticos guerreros de occidente).
La fecha de la creación de los tercios posee un halo místico que envuelve a estos aguerridos guerreros, ya que no se sabe con exactitud. Independientemente de la fecha, estas tropas demostraron su eficacia militar y administrativa. Resultaron ser una revolución en el mundo militar por la modernidad que mostraban en todos los ámbitos. Al agrupar compañías y darles un jefe común con medios para imponer su autoridad (un verdugo), se creó una forma de mando que demostró ser bastante eficaz. Los Tercios demostraron ser una buena solución administrativa, organizativa y de mando…todo el mundo procuró copiarlos.

  Aunque se cree que fueron oficialmente creados por Carlos I de España (los denominados Tercios Viejos) tras la reforma del ejército de octubre de 1534 y la ordenanza de Génova de 1536, sus orígenes se remontan probablemente a las tropas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia. Con estas tropas españolas asentadas en Italia, Carlos I en sus ordenanzas de 1534 y 1536 organizaba su ejército en tres tercios: uno en el reino de Sicilia, otro en el ducado de Milán (o reino de Lombardía) y otro en el reino de Nápoles. En realidad, se comenzaron a gestar en la península. Durante el reinado de los ReyesCatólicos y a consecuencia de la guerra de Granada, se adoptó el modelo de los piqueros suizos, poco después se repartían las tropas en tres clases: piqueros, escudados (espadachines) y ballesteros mezclados con las primeras armas de fuego portátiles (espingarderos y escopeteros). No tardaron mucho en desaparecer los escudados y pasar los hombres con armas de fuego de ser un complemento de las ballestas a sustituirlas por completo.

  El tercio en un principio no era una unidad de combate, sino de carácter administrativo, un Estado Mayor que tenía bajo su mando una serie de compañías que se hallaban de guarnición dispersas por diversas plazas de Italia. Este carácter peculiar se mantuvo cuando se movilizaron para combatir en Flandes. El mando del tercio y el de las compañías era directamente otorgado por el rey, por lo que las compañías se podían agregar o desvincular del mando del tercio según conviniera.

  Estaban inspirados en la Legión romana, por lo que algunos historiadores creen que pudieron ser bautizados así debido a la tercia, la legión romana que operaba en Hispania. Eran unidades regulares siempre en pie de guerra, aunque no existiera amenaza inminente. El origen del término «tercio» resulta dudoso. Algunos piensan que fue porque, en su origen, cada tercio representaba una tercera parte de los efectivos totales destinados en Italia. Otros sostienen a que se debían incluir a tres tipos de combatientes (piqueros, arcabuceros y mosqueteros).


  Una de las características estratégicas y de innovación aplicada por los tercios era que luchaban combinando de forma muy eficaz las armas blancas (picas, espadas y dagas) y las de fuego (arcabuces, mosquetes), llegando al punto de crear toda una leyenda entre los enemigos de las Españas como tropas invencibles desde comienzos del siglo XVI hasta mediados del XVII. Su capacidad para adaptarse a cualquier situación no tenía parangón entre sus rivales y aun se les considera como uno de los mejores ejércitos de todos los tiempos.

  La estrategia a seguir por los Tercios era: primero disparaban los mosquetones, que eran consideradas armas pesadas, luego disparaban los arcabuces y a continuación salían los piqueros que cargaban ordenadamente en una formación similar que recordaría a un enorme erizo de hierro. Se hicieron también muy famosos por lo que llegó a llamarse “la encamisada” en la que un reducido grupo de los mejores hombres perpetraban incursiones por la noche en campo enemigo, armados tan solo con espada y daga, sin ninguna protección, ataviados con una simple camisa blanca (de ahí el nombre) para distinguirse de los contrarios. Estos ataques puntuales eran muy efectivos, se trataba de una acción de sabotaje de los campamentos del enemigo y causar las mayores bajas posibles.

  El soldado de los Tercios era admirado y temido, eran engreídos y pendencieros y a la menor ocasión solían echar mano del acero para “aclarar” sus diferencias, por lo que eran conocidos y respetados en toda Europa.

  Hay que tener en cuenta que los Tercios ocupan casi dos siglos de la historia de España por lo que su estructura y armamento varió desde su creación en 153o y algo hasta su conversión en regimientos allá por 1704. En sus primeros tiempos se usaban ballestas, espadas y rodelas y poco a poco fue evolucionando su estructura por la incidencia en las mejoras de las armas de fuego en detrimento evidentemente de las armas blancas siendo ésta una característica que incide en la “desaparición” de estas artes marciales españolas, ya que la influencia evolutiva de la tecnología en el concepto de la lucha hizo que poco a poco se fuesen olvidando o dejando de dar la importancia funcional necesaria a estas artes…para mi, una de las grandes desgracias de nuestra historia.

  Como ya podemos imaginar la existencia de los tercios no sólo se limitaba a la península, se extendían a lo largo y ancho de todo el territorio que pertenecía a la corona, luchando en paises lejanos, siempre fieles a su Rey. Siendo así y buscando los puntos de conexión, nos encontramos que destacamentos de los Tercios españoles fueron destinados en tierras extraña allá donde no se ponía el Sol como es el caso de las Islas Filipinas.
Podemos imaginar lo que significaba para un soldado estar en estas tierras extrañas, a tanta distancia de tu tierra madre, tomando contacto con culturas tan diferentes y luchando a vida o muerte en cada lance con piratas e insurrectos.

  Con este panorama, podemos claramente identificar que gran parte de la filtración y mestizaje de la Destreza, con respecto a las artes marciales autóctonas y en definitiva la creación de la Eskrima, se dio por la conjunción de fuerzas diversas: los Frailes, de igual forma evangelizadores y esgrimistas en defensa de sus tesoros y doctrinas y las batallas contra los piratas que saqueaban tanto al norte( Japoneses y Chinos) como al sur de las islas ( musulmanes), intentando imponer sus propias leyes no aceptando evidentemente a ninguna autoridad forastera. Es aquí donde hablaremos de una de las batallas que personalmente más me apasionan, a parte de por desconocida, por característica y que muchos de nosotros habríamos ensoñado de no haber sido cierta… 

  Hablamos de la batalla de Cagayan, una serie de batallas que tuvieron lugar en1580 0 1582 ( hay diversas teorías al respecto de las fecha concreta) entre la Armada Española de los Tercios Españoles destinados en Filipinas al mando del capitán Juan Pablo de Carrión, y los wako (piratas japoneses) liderados por Tay Fusa. Estos enfrentamientos tuvieron lugar en las proximidades del río Cagayán como respuesta a los saqueos japoneses de las costas de Luzón dando como resultado la victoria española.

  Estas batallas suponen la única evidencia histórica de un enfrentamiento armado entre europeos y samuráis. De este episodio, la historia tradicional japonesa cuenta que sus guerreros fueron derrotados por unos demonios, mitad peces mitad lagartos, llegados en unos grandes y extraños barcos negros. Estas criaturas salían como bárbaros de la mar y atacarles tanto en tierra como en mar era un asunto peligroso y casi suicida.

  Desde entonces los samuráis llamaron a los infantes de marina españoles «wo-cou» (peces-lagarto), en reconocimiento a la audacia con la que habían luchado. El suceso tuvo la particularidad de enfrentar a arcabuceros, piqueros, y rodeleros españoles contra los Ronin (samuráis sin señor), y en menor medida, los ashigaru (soldados rasos) nipones.

  En 1580 los piratas japoneses forzaban a los nativos de Cagayán a prestarles fidelidad y sumisión. Estos incursores recibían el nombre de wako, si bien en el siglo XVI el término aludía también a los piratas chinos…la escusa inicial era el intercambio de oro y plata, que más tarde se convirtió en un control déspota de la zona.

  Según cuenta el investigador Carlos Canales en su libro «Tierra Extraña», el gobernador español en las Islas Filipinas, don Gonzalo de Ronquillo, tuvo noticias de la llegada de un fuerte contingente de piratas japoneses que estaban hostigando y saqueando a los indígenas filipinos en la provincia de Luzón, zona bajo la protección administrativa española.

  Ante esta situación, Ronquillo envió hasta Luzón al capitán de la Armada Juan Pablo Carrión, al mando de una flotilla compuesta por siete embarcaciones y varias decenas de infantes de marina de los Tercios de Mar de la Armada española. El objetivo era expulsar a los fieros piratas japoneses, que resultaron ser temibles guerreros samuráis.

  Tras ganar una primera batalla, gracias a la superioridad técnica de los barcos occidentales, con relativa facilidad lograron hostigar un buque japonés en el mar de la China Meridional hasta obligarlo a retirarse. La respuesta pirata llegó a través del cabecilla Tay Fusa (también referido como Tayfusu o Tayfuzu), que navegó rumbo al archipiélago filipino con 10 navíos. Al pasar por el cabo Bogueador la flota descubrió a un Junco japonés que se retiraba tras saquear y someter a los habitantes de la zona. El capitán inició una batalla naval contra el junco y lo abordó, siendo los japoneses superiores en número. Los rodeleros españoles debieron verse entonces contra auténticos samuráis japoneses, con sus armaduras tradicionales y armados con sus katanas. Como los japoneses contaban también con arcabuces (proporcionados por los portugueses) en la cubierta del junco rigieron auténticos patrones de combate aplicados al campo de batalla, con los piqueros delante y arcabuceros y mosqueteros detrás. Finalmente, se consiguió la victoria haciendo un parapeto, alegando también a la mejor calidad de las armaduras, armamento y estrategia combativa del tercio español.

  La flotilla continuó por el río Tajo encontrándose una flota de 18 barcos, abriéndose paso con su artillería y desembarcando para atrincherarse. En dicha trinchera colocaron los cañones desembarcados de la galera, con los que continuaron haciendo fuego contra el enemigo. Los wako decidieron negociar una rendición y Carrión les ordenó marcharse de Luzón. Los piratas pidieron una indemnización en oro por las pérdidas que sufrirían si se marchaban, a lo que siguió una rotunda negativa de Carrión, los japoneses decidieron atacar por tierra con 600 soldados. La trinchera aguantó los diferentes embates, los 30 soldados españoles que quedaban, lograron resistir y derrotar al enemigo, para luego lanzarse contra él, provocando así una huida. Los españoles entonces se hicieron con las armas japonesas que habían quedado sobre el campo de batalla como trofeo, lo que incluía katanas y hermosas armaduras. La esgrima europea había demostrado ser digna de enfrentarse a unos de los guerreros más temidos y envueltos en misticismo de toda la historia. Las espadas de acero toledano también habrían demostrado ser mucho más resistentes y funcionales que las katanas de los samurais.

  Como ya dijimos con anterioridad, la Eskrima sin lugar a dudas surge en gran medida de estas filtraciones de batallas conjuntas entre los tercios, que defendían las tierras bajo corona española y los filipinos que se les sumaban, aquellos “fieles tagalos” que sin lugar a dudas aprendieron de primera mano las formas de lucha de los tercios, opción más que lógica ya que si el ejercito de la armada española buscaba aliados entre la población local, debían formarlos para que fueran lo suficientemente capaces de afrontar de una forma eficiente las batallas acometidas. Ésto no quita en ningún caso que los indígenas no tuvieran sus propias expresiones marciales, no me cabe ninguna duda ya que con una buena base en otras artes, sería mucho más rentable construir y asimilar una nueva forma de lucha a la vez tan adaptable como la Destreza.

GM Momoy Cañete con Espada y Daga. San Miguel Eskrima
  La espada y Daga en las artes Filipinas es quizás la expresión más tradicional a la que podamos hacer referencia dentro de la estructura del Arte, los puntos de conexión terminan cuando podemos constatar que precisamente este manejo, uso y estudio de la espada y daga dio lugar a la eskrima tal y como la conocemos hoy día. Un dato curioso es que el primer libro escrito sobre Eskrima, por Plácido Yambao ” Mga karunungan sa larong arnis” ( el conocimiento del arte del Arnis) en 1957 es un tratado donde podemos ver el uso de la espada y la daga.

  Mejorando a través del tiempo y tomando un carácter profundamente arraigado en la cultura y entender de los guerreros filipinos, no es poco lo que le debemos los que amamos este arte, ya que ellos fueron capaces de conservar algo que nosotros perdimos, olvidamos…no es de extrañar, este tipo de cosas demuestran el carácter y el desinterés del Español por sus cosas íntimas ( tan solo tenemos que ver la apatía que vivimos ante la situación del país). En la Eskrima, Espada y Daga, ha derivado en diferentes usos y características ( olisi-baraw: un bastón y una daga). Lo más interesante quizás es la idea de la fusión de armas dispares ( muy poco común en el mundo de las artes de marciales) en un sistema funcional, en el que la daga pasa no solo a ser un arma defensiva, sino que llega a tomar un carácter propio, evolucionando así quizás más allá de lo que quizás podría haberlo hecho en nuestras tierras…al cambiar en ocasiones y con el tiempo la espada por un bastón, se incrementan las posibilidades técnicas ya no sólo al golpeo si no también a maniobras más complejas al carecer de la idea del filo real de la espada.

  Los principios son los mismos, los que hayáis trabajado espada y daga, estáis haciendo lo que vuestros antepasados, haremos especial incapie en la distancia, en los desplazamientos, en la forma correcta de golpear y situarnos sin exponernos demasiado, en la defensa del arma principal, en engañar sobre la estrategia rompiendo ritmos…y es que así, podemos considerarnos herederos de una tradición que en un momento de la historia tuvo a bien un mestizaje único en el mundo de las artes marciales, como única han sido estas gestas y batallas de las que sentirnos más que orgullosos…

  Os dejamos una serie de imágenes más que curiosas sobre la antigua forma del uso de Espada y Daga en Europa:





  Eskrima es ésto y mucho más, tradición, arte y cultura…tenemos la tremenda suerte de que las artes de lucha españolas aun sobreviven de alguna manera, el espíritu guerrero de la verdadera destreza aun nos impregna sutilmente…las artes marciales españolas se quedaron y evolucionaron en filipinas y hoy se llaman Eskrima.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Larry Hartsell y el Lameco Eskrima

Artículo escrito por Guro Dave Gould

Guro Dave Gould y Sifu Larry Hartsell
   Sifu Larry Hartsell se convirtió en estudiante privado de Punong Guro Edgar G. Sulite en el sistema de Lameco Eskrima durante el año 1993, bajo la recomendación de Guro Dan Inosanto. Punong Guro Sulite iba a la casa de Sifu Larry Hartsellen Los Angeles y le enseñaba allí o, a veces, iban a entrenar Sifu Larry Hartsell y Guro Dan Inosanto juntos, ya fuese en la academia o en la casa de Guro Inosanto Dan. Sifu Larry llegó realmente a amar tanto el sistema de Lameco Eskrima y a considerar a Punong Guro Edgar G. Sulite como su instructor. Era uno de sus sistemas favoritos de entrenamiento y su arma preferida fue sin duda alguna el cuchillo, seguido del doble palo.

  A Sifu Larry Hartsell realmente le gustaba, más que cualquier otra cosa, la forma en que el Lameco Eskrima se concentra en el perfeccionamiento de la eficiencia en la lucha. La simplicidad del sistema también es, al mismo tiempo, su gran belleza. Se basa en el desarrollo de la capacidad de lucha mientras se afinan los atributos esenciales de combate, en defensa, en intercambios aleatorios e inesperados, a la vez que se opera en un ambiente dominado por la pura incertidumbre. De esta manera se obliga al estudiante a percibir y reaccionar ante una amenaza real, enfrentándose, más que responder, a meras especulaciones envueltas en pura complacencia. Como Punong Guro Sulite nos diría: "reaccionar contra lo que tu oponente hace realidad, no lo que se suponía que debía hacer". Él nos capacitó para refinar nuestras reacciones a fin de que no estuviéramos sobrecargados de mucho pensamiento en nuestra ejecución, más bien debíamos percibir la amenaza más inmediata y reaccionar frente a esa amenaza apropiadamente, neutralizándola por completo en un esfuerzo por evitar que la lucha evolucionara. A mayor simpleza del enfoque mejor se conseguirían los resultados, lo que minimizaría el riesgo al tiempo que se maximizarían los beneficios, teniendo siempre como objetivo la ruta más directa desde el punto de percepción hasta el punto de contacto.

  De 1994 hasta 1997, me desplacé con Punong Guro Edgar G. Sulite a la casa de Sifu Larry Hartsell para ayudarle con las lecciones Lameco Eskrima de Sifu Larry. Nos gustaba entrenar durante varias horas en el patio trasero de su casa, en Carson (California) a las afueras de la ciudad de Los Ángeles. Después de nuestra clase Punong Guro Sulite y yo entrenábamos en Jeet Kune-Do-Grappling bajo la dirección de Sifu Larry Hartsell. Él demostraba las técnicas conmigo y yo actuaba como compañero de entrenamiento de Punong Guro Sulite, lo que le permitía trabajar el material del suelo que Sifu Larry Hartsell había presentado durante la clase. Hicimos esto durante más de 3 años hasta la desaparición de Punong Guro Edgar G. Sulite el 10 de abril 1997, durante un entrenamiento en Filipinas.

Larry Hartsell, Edgar Sulite y Burton Richardson
  Punong Guro Edgar G. Sulite estaba trabajando para crear un plan de estudios de lucha en el suelo dentro del Sistema Eskrima Lameco, influenciado por estas sesiones de entrenamiento. La mayoría de las técnicas, conceptos y principios que Punong Guro Sulite recibió de estas sesiones se tradujeron principalmente al programa de entrenamiento con cuchillo del Sistema Eskrima Lameco, en concreto, cuando la lucha nos obligaba a ir al suelo desarrolló algunas ideas para desenvolverse mejor en esta situación. De vez en cuando Erik Paulson solía pasar por alli y él y Sifu Larry rodaban por el suelo y luchaban el uno con el otro. Muchas veces, después de ver a Sifu Larry Hartsell y Erik Paulson rodar, Edgar intentaba mejorar diferentes cosas de la lucha en el suelo. Ellos realmente disfrutaron de estas sesiones de entrenamiento, ambos se respetaban muchísimo, y esto era evidente por sus constantes intercambios técnicos.

  La mayor parte de las veces, después de entrenar el material de Grappling JKD con Sifu Larry Hartsell, Edgar y yo pasábamos otra hora más o menos intentando adaptar el material,  modificándolo para que pudiera ser utilizado con un cuchillo en el suelo. Algunas cosas de las que descubrimos fueron muy beneficiosas y otras no tanto, pero Edgar siempre trataba de evaluar y refinar el valor combativo de todo lo que había aprendido. Grandes ideas salieron de este programa de estudios en el suelo, y aunque Edgar lo perfeccionaba cada vez más con las sesiones de Sifu Larry Hartsell, nunca fue lanzado oficialmente en el Sistema Lameco Eskrima. Desafortunadamente Edgar falleció antes de poner en práctica este nuevo subsistema del Sistema Lameco Eskrima.  Muchas de sus ideas eran muy notables con respecto a ese tipo de lucha y pudimos comprender que, con el cuchillo en la mano, todo es mucho más peligroso. Hago entrenar a mis alumnos mas avanzados muchas de las ideas que se le ocurrieron en relación con estos intercambios y aunque nunca se llegó a desarrollar totalmente esta parte del Lameco Eskrima, ocupa un lugar propio dentro del sistema.

  Después de la muerte de Punong Guro Edgar G. Sulite, Sifu Larry Hartsell me pidió que siguiera yendo a su casa para continuar avanzando en sus conocimientos sobre el Lameco Eskrima, cosa que acepté humildemente. Me gustaba la idea de ir a la casa de Sifu Larry Hartsell`s para fomentar su conocimiento en diversos aspectos del sistema de Lameco Eskrima. Sifu Larry siempre dio todo lo que tenía cuando iba a entrenar,  así que siempre fue una experiencia agradable entrenar con él. Después de la clase pasábamos un par de horas hablando de Lameco Esgrima y de Punong Guro Edgar G. Sulite, Bruce Lee, el Jeet Kune Do y JKD Grappling, y muchas cosas más. Siempre fue interesante pasar esos momentos de calidad con él en su casa, tanto en la formación y como sólo en la conversación.

Larry Hartsell "solo bastón"
  Encontré que Sifu Larry Hartsell estaba muy atento durante nuestras sesiones de entrenamiento. Él era muy decidido y nunca dejaba que nada rompiera su concentración. Recuerdo una clase específica en la que estuvimos trabajando el material de “solo bastón”, con influencias del sistema “De Campo 1-2-3 Orehinal”, que es una de las cinco principales influencias en el Sistema Lameco Eskrima. Tuve a Sifu Larry golpeando varios "grupos" con mucha intensidad, con gran potencia y velocidad, en intervalos de 15 minutos sin disminuir la velocidad o detenerse. Yo estaba manteniendo una estrecha vigilancia para ver cómo iba a centrar su atención cuando sus brazos empezaran a experimentar la fatiga, por lo general se observan ráfagas de energía y luego nada y después de nuevo, otros estallidos de energía. Algo así como golpear en “mesetas y valles”. Entonces me sorprendió al golpear con consistencia y con toda la potencia y la velocidad, sin frenar en ningún momento. Después, le di un par de minutos para recuperar y noté algo colgando de su mano, así que lo detuve y le pregunté si me dejaba mirar. Era un trozo de piel que se había soltado de su mano, una ampolla abierta que colgaba dejando el tejido expuesto a los elementos, cosa que tenía que escocer muchísimo con toda la sal que el cuerpo liberaba en el sudor.

  Le pregunté por qué no me dijo nada para que yo pudiera haberlo detenido antes de hacerse tanto daño y comentó que si estuviera luchando contra un grupo de personas, posiblemente por su vida, el menor de sus problemas habría sido un poco de piel que colgaba de su mano. Luego insistió en que continuáramos así y que dirigiéramos la formación a otra área, así que le hice trabajar con su mano izquierda para darle a la mano derecha un muy necesario descanso. No dejaba que el factor dolor le afectara en el entrenamiento. Él y Punong Guro Sulite eran muy parecidos en este aspecto, nunca jamás dejaban saber cuando fueron heridos, ya que ambos decían que cuando tu oponente supiera que te duele es el momento en el que realmente aumenta el ataque en un esfuerzo por derribarte antes de que puedas recuperarte, así que era mejor no dejar que las emociones o expresiones faciales que te delatan mientras estas luchando hasta después de la pelea haya sido ganada y estés en casa reflexionando sobre los acontecimientos del día, mientras comienzas a curar tus heridas. Su concentración en las tareas era increíble, así que cuando tan a menudo decía: "deja que el dolor se convierta en tu maestro", esto era algo que no sólo creía, sino que también practicaba. 

Larry Hartsell cuchillo
  Independientemente de lo que yo elegiría para entrenar cuando iba a su casa y él siempre me preguntaba al final de la sesión si podíamos hacer algo de cuchillo y doble palo antes de terminar. Amaba el currículo de cuchillo Lameco Esgrima, era su arma favorita para entrenar. En segundo lugar le gustaba la formación en “doble palo”, y pensaba que no podría alcanzar la suficiente habilidad  en las dos. Tuvimos varias clases muy interesantes con respecto a lo que Punong Guro Sulite llama: "Patibong" con el cuchillo. Eran atrapes mezclados con entradas básicas con la hoja y luego seguir trabajando más allá con cualquier obstáculo que  impidiera empujar la punta de la cuchilla hacia delante, hasta encontrar la apertura. Sus atrapes eran intensos con las manos vacías, y cualquiera que se haya entrenado con él en Jeet Kune-Do puede dar fe de de esto, pero sus atrapes con cuchillo llegaron a un nivel completamente nuevo. El poder que generaba cuando empujaba hacia adelante a través de los obstáculos y luego pinchaba con la punta de su hoja en alguna parte del cuerpo se medía en otra escala diferente, decir impresionante sería subestimarlo.

  Una cosa que me gustaría compartir con ustedes es todo lo que Sifu Larry Hartsell compartió conmigo en 1995, comparando a Punong Guro Edgar G. Sulite con su Instructor en Jeet Kune-Do, Bruce Lee. Dijo que Edgar le recordaba muchisimo a Bruce Lee en la forma en que analizaba los elementos del combate, la forma en que se movía cuando estaba entrenándose o luchando, cómo estableció su sistema, sus puntos de vista sobre el perfeccionamiento de la destreza combativa, su postura sobre la eliminación de movimientos excesivamente inútiles, su punto de vista en abrazar la realidad con respecto al combate, su comprensión para minimizar los errores y violaciones en las líneas de ataque y, cómo recuperar el control del centro durante la pelea , así como el movimiento no telegrafiado. Sifu Larry Hartsell realmente amaba a Punong Guro Edgar G. Sulite y el Sistema de Eskrima Lameco, y yo era muy afortunado de encontrarme en esa posición. Fue sin duda uno de los mejores momentos de mi vida y es algo que siempre voy a recordar y apreciar.

  La última clase que Punong Guro Edgar G. Sulite, dio a Sifu Larry Hartsell fue el viernes 7 de marzo de 1997. Punong Guro Sulite viajó a Filipinas 3 días más tarde en lunes, 10 de marzo 1997 para impartir el "Kali, Arnis y Eskrima Masters tour" en Manila, Filipinas, donde no tardo en sufrir su accidente cerebro-vascular y fallecer. Ninguno de nosotros sabía en ese momento que nunca más entrenaríamos juntos y que esta sería la última vez.

  En lo que a nosotros respecta era sólo el final de otra clase con otras muchas más por venir. Qué triste que ese no fuera el caso. Años después, a Sifu Larry Hartsell y a mi nos gustaba reflexionar sobre ese último día y hablar de ello con un nudo en la garganta. Toda la familia Sulite se presentó allí ese día, Felisa y sus 5 hijos, cosa rara ya que normalmente era sólo PG Sulite y yo los que íbamos y entrenar con Sifu Larry Hartsell y Debra Hartsell en su casa, pero ese día parecía algo diferente y por una extraña razón Edgar trajo a toda su familia con él.

  Todos hicimos un montón de fotos en el jardín delantero de la casa de Sifu Larry Hartsell`s después de haber completado nuestro entrenamiento, como si de alguna manera supiéramos que esta podía ser la última vez que nos veríamos para entrenar juntos. Me alegro de que lo hicieramos porque esas serían las últimas fotos que se tomaron de Edgar con toda su familia, así como las últimas fotos tomadas de nosotros tres juntos.

  Tengo que decir que fue un privilegio absoluto para mi estar presente con estas ser dos leyendas vivas del mundo de las artes marciales, al mismo tiempo y en el mismo lugar durante años, absorviendo todo lo que cada uno tenía que ofrecer en sus respectivos campos de especialización. Pero al igual que muchas grandes cosas en la vida todo tenía que llegar a su fin en algún momento. Doy las gracias a ambos por el honor y la amistad que he recibido en nuestro entrenamiento juntos. Pienso en ellos con mucho cariño casi a diario. 

sábado, 23 de julio de 2016

Cultura Guerrera de Filipinas (II)

Autor: César Gómez

ANÁLISIS HISTÓRICO.

a) Periodo Pre-hispánico.


  Tanto antropólogos como especialistas del periodo “pre-histórico” sostienen diferentes tesis acerca de los primeros habitantes de las islas filipinas.

Dr. Hotley Beyer
  Hotley Beyer (10) propuso la siguiente teoría durante los años 40: 


-    Entre el año 30.000 y el 25.000 a.C. habría llegado la primera oleada de habitantes llamados los “Aeta”. Físicamente caracterizados por su corta estatura, con la piel muy oscura y un gran parecido a las actuales tribus de pigmeos africanos, procederían de Asia central. Utilizaban fundamentalmente la cerbatana, el arco y la flecha. En la actualidad, podríamos encontrar semejanzas de tipo físico con los habitantes de las altas tierras de Luzón, Visayas y Mindanao.


-    Del año 5.000 al 3.500 a.C. llegaron dos olas sucesivas de emigrantes provenientes de Indonesia, con una evolución cultural evidente con respecto a los Aeta, obligándoles a huir buscando refugio en las regiones montañosas. Esta primera oleada de indonesios, a su vez, habría sido obligada a desplazarse hacia las tierras del interior por una segunda emigración también procedente de Indonesia, que habría permanecido en las zonas costeras. Sus armas eran mucho más eficaces, hechas con puntas de piedra afiladas, hojas de piedra afiladas y escudos. Sus trazos físicos podrían verse hoy en día entre las tribus Kalingas, Gadang, Isnegs, Mangyans, Tagbanuas, Manobos, Madays, Subanuns y Samales.


-    Entre el 2.000 y el 1.500 a.C. habría llegado la primera oleada de emigrantes procedentes de Malasia. Utilizaban las armas de metal (dagas, espadas y lanzas) y estos terribles “corta cabezas” podrían ser los antecesores de las tribus Bontok-Igorot (Igorrotes), Ilongot y Tingguisan, residentes en el norte de Luzón.


-    Del 100 a.C. hasta el 1.400 d.C. podría haber llegado una segunda oleada de pueblos procedentes de Malasia y responsables de la introducción del alfabeto “Visayan Baybayin” (Alibata, Abakada).
         
-    Entre el 1.400 y el 1.500 tuvo lugar la llegada de la tercera oleada procedente esta vez de Borneo, isla de Panay, y éstos serían los ancestros de los Tagalos y Visayanos actuales. Lamentablemente, Beber no consolidó su teoría con ninguna prueba de carácter documental o arqueológico.


  Científicos del ”Philippine´s  National Museum” habrían descubierto más de 100 lugares en los valles Kalinga, Tabuk y Cagayan, que contendrían objetos datados en 500.000 años de antigüedad. Dichos objetos estarían relacionados con el espécimen conocido como “homo erectus” y en particular a las familias del “hombre de Java”  o “hombre de Pekín”. Ni que decir tiene que dichos descubrimientos contradecían las hipótesis de Beber probando la existencia de vida en el archipiélago 470.000 años antes de la llegada de los “Aeta”. Pero, más tarde, otros estudios efectuados por Shulter y Mathisen (“Pleistocene studies in Cagallan Valley of Northern Luzon, Philippines”.) No conseguían demostrar la relación entre dichos objetos y el “homo erectus”.

  En 1962, el estudio de fósiles encontrados en una caverna en Tabon, Lipuun Point (Palawan) dio como resultado una datación de 22.000 a.C. y se les asoció a la especie conocida como “austroloide”.



Dr. F. Landa Jocano
  Con todas estas nuevas pruebas, el antropologista F.Landa Jocano (11) elaboró otra hipótesis en los años 70. Teniendo en cuenta las pruebas geológicas y arqueológicas afirmó la existencia de otros habitantes en el archipiélago antes de las fechas propuestas por Beber. 

  Así:
- Después de la escisión de las islas del continente asiático, pueblos indonesios, malasios y chinos fueron llegando a las islas durante sus viajes comerciales hacia otros países por vía marítima, y esto, debido a los cambios imprevistos en los vientos, en las condiciones climáticas y en las mareas. Durante sus estancias en las islas y antes de volver al mar se produjeron intercambios culturales con los habitantes locales.


- Durante el periodo comprendido entre el año 500 a.C. y 900 d.C., se intensificaron los contactos de los filipinos con el exterior gracias a los transportes marítimos, mucho más eficaces.


- En el año 600 d.C., el imperio Srivijayan, establecido en el Sud-este de Sumatra, se convierte en el poder comercial más poderoso de Asia del Sur. Dicho imperio mantuvo intercambios comerciales regulares con la India y China.


- En 1923, el imperio Srivijayan fue sucedido por el imperio Madjapahit. Durante este periodo, se intensificaron las relaciones entre Filipinas en Indonesia, y muchas influencias de tipo hindú afectaron a las islas. Todos estos contactos afectaron notablemente a la cultura pre-histórica de Filipinas y, por supuesto, influenciaron la utilización y fabricación de los utensilios de guerra y caza, y por supuesto, a sus métodos de combate.


- Durante la dinastía Tang (618-906) y puede que hasta los años 1400-1500, se intensificaron los contactos entre China y Filipinas. Es posible que artes como el “Kun-Tao” (12) fueron transmitidas por las familias reales chinas a los filipinos como signo de amistad, como sucedió en otros archipiélagos (13). Actualmente se practica del Kun-Tao en la tribu de los Samal Tausug, y se le conoce también con el nombre de “Langka-Kuntaw”.


  Como ejemplo de este tipo de relaciones cabría decir que en 977 la isla de Mindoro era considerada como el lugar de residencia de los comerciantes chinos. Más tarde, con las dinastías Sung y Ming se produjeron más migraciones y se levantaron más colonias en el archipiélago filipino. Esto ha dado lugar a la existencia de evidencias arqueológicas que demuestran la existencia de intercambios comerciales entre ambas culturas mucho antes de la llegada de los españoles. A partir de 1650, y debido al monopolio comercial establecido por los españoles (15), las actividades de los filipinos fueron reducidas a la agricultura y al comercio interno.


  De estos intercambios con la cultura china los filipinos aprendieron el arte de la metalurgia, aplicándolo fundamentalmente a la fabricación de armas blancas (espadas, dagas, etc…) y de cañones.


  Han llegado hasta nuestros días pruebas de estas relaciones tan intensas, por ejemplo, en el terreno del lenguaje. En la lengua “Pampangan” (16) los apodos que tienen el sufijo “Co”, como “Songco”, “Gocheco” y “Cojuangco”, son evidencias de la relación con las familias chinas “Song”, “Go-Che” y “Co-Juang”.


  Ante la ausencia de documentos escritos que puedan darnos información de “primera mano” debemos recurrir a la tradición oral. La historiografía puede considerarse un método legítimo de búsqueda de información, así, analizando las tradiciones, los mitos, las leyendas, etc…podemos reconstituir una importante base de datos. Al no existir fuentes “primarias” de información, el sistema de creencias adquiere una importancia fundamental, desde un punto de vista antropológico, permitiéndonos comprender en qué creían estos pueblos.



  Por estas razones me parece interesante reproducir la conocida “Leyenda de los 10 Datus” (17). Esta historia aparece escrita en los años 1300, siendo considerada como la historia de Panay y del origen de Filipinas. Dice así:


 “10 jefes Datu Dyak (clanes Muslims) (18) salieron de Borneo, para huir del cruel sultan (19) Makatunaw, y llegaron a la isla de Panay. A su llegada, el líder de los 10, Datu Puti, antiguo primer ministro de Makatunaw, negoció con el jefe nativo Aeta, Datu Marikudo, para que sus gentes pudieran establecerse en las tierras bajas de Panay. Después de haber consultado con un viejo Aeta, aceptaron a cambio de joyas hechas en oro y festejaron el acuerdo con el Sinulog (danza guerrera) y el Ati-Ati (festival marcial).
   Los nuevos llegados fueron conocidos como los Malandog y después de la implantación de su ciudad, Datu Puti decidió regresar a Borneo para combatir al sultán Makatunaw, y nunca más se tuvieron noticias suyas. Antes de partir, Datu Sumakwel fue nombrado jefe de los Malandog.
  Estos hombres borneo-malayos se convirtieron en los ancestros de los filipinos Visayanos. Dos otros jefes, Datu Domangsil y Datu Balensuela, se convirtieron, continuando su viaje a través de los ríos, en los ancestros de los filipinos Tagalos.
En 1250, los 10 Datus fundaron la Confederación de Madyaas, con Datu Sumakwel como jefe principal. Esta organización regulaba los tres distritos de Panay: Datu Sumakwel en Hamtik (actual Antique), Datu Bangkaya en Aklan (actual Capiz) y Datu Paiburong en Irong-Irong (actual Iloilo).
  Sumakwel dirijía la confederación aplicando el Código Penal escrito en los Maragtas (el libro de leyes más antiguo de Filipinas) y los otros Datu; Paduhinogan, Lubay, Dumangsil y Domalogdog, le ayudaban”.


  Otras confederaciones fueron creadas posteriormente en Filipinas: Rajah (20) Tupas fundó la Confederación Sugbu (en el actual Cebu) y el Rajah Sulayman, la Confederación Manilad (actual Manila), que fue muy poderosa y que dirigió los reinos del centro de Luzón.


  En general reinaba la paz y los acuerdos eran mantenidos sin ningún problema. Como curiosidad, los Datus de Borneo habrían creado las “Bothoan” o academias donde los futuros líderes de Panay habrían estudiado las armas y las letras.


  Desde un punto de vista académico, es sospechosa la ausencia de un texto “original” de los Maragtas, y así lo confirman los estudiosos del tema que dudan de su autenticidad.

NOTAS

(10) Beber, H.O. (1948) “Philippine and East Asian archeology, and its relation to the origin of the Pacific Islands Population”. Quezon City, Philippines: National Research Council of the Philippines.

(11) Felipe Jocano es profesor en el Departamento de Antropología, Facultad de Ciencias Sociales y Filosofía de la Universidad de Filipinas, Diriman, Quezon City. Es practicante de “Lightning Scientific Arnis” y de otras artes marciales.

(12) Arte marcial originario de China y practicado en el seno de las familias nobles.

(13) Concretamente en Okinawa.

(14) Zhu Yuanhang, un caudillo rebelde campesino subió al poder en 1368 y fundó la dinastía Ming. En el año 1644 los manchúes expulsaron a los Ming del trono y, con el nombre dinástico de Ping, gobernaron China hasta el siglo XX. Durante el reinado de Felipe II (1556-1598) se vivió la máxima extensión del imperio hispánico y se produjeron importantes intercambios comerciales con China desde Filipinas (Nacional Geographic, n.44, pp: 76).

(15) Portugal no quería perder su hegemonía  en el Sudeste asiático reclamando los derechos que le otorgaba el “Tratado de Tordesillas”, el cual, había sido ratificado en 1494 por los Reyes Católicos de España y Juan II de Portugal. Este acuerdo dividía el mundo en dos partes y daba a Castilla las tierras descubiertas a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Por lo tanto, el archipiélago filipino estaba fuera de los límites españoles. Un primer encuentro en Yelbes (1524) no encontró solución y se tuvo que esperar hasta 1529 en Zaragoza, cuando Carlos I de España convenció al Rey de Portugal para que intercambiara las islas Filipinas por Las Malucas y 350.000 ducados.

(16) El lenguaje Pampango fue influenciado en un primer tiempo por la familia “malayo-polinesia” y pertenece a la rama “proto-sulil” de los lenguajes filipinos. Se piensa, incluso, que es un lenguaje de transición entre los del norte y los del sur de Filipinas.

(17) “Datu” o “jefe de guerra” tribal.

(18) “Muslims” o “moros”, musulmanes.

(19) El “Sultan” representa la más alta autoridad político-religiosa en el Islam.

(20) Los reyes o “Rajahs” dirijían las “ciudades-estado”, ejerciendo su autoridad sobre una cantidad de familias que oscilaba entre 30 y 100. Según el “Barangay” o “sistema de leyes”, las ciudades podían aliarse unas con otras. Tenían un lenguaje común y costumbres similares, constituyendo juntas reinos religiosos regionales mucho más grandes. Se considera que ésta puede ser la base del actual sistema de provincias. Fue durante este periodo de los “reinos regionales” que se produjo la llegada de los españoles a Filipinas.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Cultura Guerrera de Filipinas (I)

“Transmisión del saber físico, 
simbólico e imaginario.”
Autor: César Gómez


INTRODUCCIÓN



 Filipinas, un archipiélago formado por más de siete mil islas, constituye en sí mismo el lugar de encuentro de una gran diversidad de culturas, etnias y creencias. A través de su historia, numerosos son los pueblos que han llegado a ellas, bien por razones comerciales o bien estableciéndose y adoptándolas como su nuevo lugar de residencia. Desde los países asiáticos e indonesios hasta las grandes potencias europeas, todos y cada uno de estos pueblos ha dejado su huella en la cultura filipina, ecléctica, variada y sorprendente.

 Analizando su evolución histórica podremos observar las influencias a las que fue sometido este maravilloso país, y esto nos proporcionará la base a partir de la cual podremos comprender uno de sus aspectos más característicos, su cultura guerrera.

 Hoy en día, una de las cosas que más sorprende al llegar a Filipinas es la enorme naturalidad con la que se llevan y utilizan las armas, y en particular, las armas blancas. Este pueblo vive, día a día, con un nivel de violencia altamente tolerado y que resultaría difícilmente comprensible en un país occidental.


 ¿Contradice esto la teoría de N. Elias en la que se afirma que el nivel de violencia autorizado en las sociedades recientes es, en general, más bajo que aquel de las sociedades más antiguas? (1) ¿O se trataría más bien, de un proceso de transmisión cultural (marcial) altamente ritualizado e integrado en una sociedad contemporánea? ¿Porqué oponer modernidad a prácticas tradicionales y simbólicas? ¿Cómo explicar, sino, que en un país desarrollado y moderno puedan seguir practicándose ritos extremadamente violentos, como, las crucifixiones en vivo y en directo durante la Semana Santa?

 Observando de cerca las tradiciones guerreras de la cultura filipina, su folklore altamente inspirado en las tradiciones marciales, comprendiendo sus influencias y diferencias, intentaremos acercarnos a la estructura simbólica e imaginaria de sus prácticas guerreras y la relación que mantienen con la transmisión del saber físico, de los movimientos, técnicas y estrategias de combate. Todo un saber antiguo perpetuado hasta nuestros días gracias a las artes de combate filipino.

 Los aspectos físicos del arte han evolucionado a través del tiempo no solo paralelamente a la evolución del armamento, sino también a la diversificación en versiones deportivo-educativas del arte y a las influencias de otras artes de combate de origen asiático e indonesio. La época, el lugar geográfico, etc… también son factores que han influido en dicho desarrollo, pero, el alma de las artes marciales filipinas se encuentra en su carácter simbólico, y solo entendiéndolo podremos comprender el porqué de esta forma de pelear y de vivir.

 Así pues, la idea de este trabajo es el poner de manifiesto que, si bien los aspectos físicos del arte filipino de combate han evolucionado con el tiempo debido a múltiples influencias, la esencia del arte está constituida por sus representaciones simbólicas e imaginarias. Estas, condicionan a su vez, a modo de “feed-back”, el saber físico del arte, el modo de transmisión, las estrategias, etc… a modo de “filtro” que nos asegura como “hacer bien”.

 A diferencia de otras artes marciales de origen asiático, este saber físico es ecléctico, adaptable y variado, tal y como lo son su cultura y sus creencias. Un conocido profesor de artes marciales filipinas dijo una vez: “Si deseas comprender como combate un pueblo, debes entender primero como vive” (Daniel A. Inosanto)


Mapa de Filipinas
ANÁLISIS ETIMOLÓGICO Y TERMINOLOGÍA.

 Las artes marciales de Filipinas son conocidas bajo los nombres de “Kali”, “Arnis” o “Eskrima”. Términos que derivan del hecho de que el archipiélago filipino estuvo bajo dominio español durante más de tres siglos y, en consecuencia, la utilización del castellano ligeramente modificado ha sido de uso común hasta épocas muy recientes.

 Numerosas son las teorías acerca del origen de un término u otro, de su procedencia, de su verdadero significado, y numerosos los artículos que se han publicado al respecto. Pero nuestro objetivo no es el “dilucidar” este problema, así que solo presentaremos las grandes hipótesis más aceptadas.

 “Arnis”, en lengua “tagalo” (2) es una deformación del término español “Arnés”, que procede a su vez de “Arnés de mano”. Dicha expresión habría servido para describir los ornamentos utilizados en las “Komedya” (comedias) y que se colocaban alrededor de las manos de los actores. Estas representaciones teatrales de proselitismo católico, en las que se mezclaba la música, el baile, el teatro y por supuesto, los combates ficticios entre los actores, tuvieron una enorme difusión en Filipinas a partir de 1766 (3). Dicho término, deformado en su pronunciación en tagalo por el de “Arnis”, habría servido para definir los movimientos artísticos de combate de las representaciones.

 Para llevar a cabo dichos espectáculos era necesario tener algunos conocimientos básicos de Esgrima. Las técnicas conocidas por “Estokada” o “Matador”, puede que hubiesen recibido esos nombres por que representaban los movimientos con los cuales el “torero” sacrificaba al toro (estocada). Estos nombres fueron utilizados para definir algunos estilos autóctonos de “Eskrima”.


 Según el padre Francisco “Balagtas” Baltazar, en su poema “Florente y Laura”:

 “Larong  Buno´t  Arnes na  kinakitaan ng
 Kanikaniyang  liksi´t  karunungan”
 (Las artes del Buno y del Arnis aportan cada uno
 maestría y conocimiento) (4)

 Respecto al término “Escrima” o “Eskrima”, se piensa que los españoles utilizaron la palabra “esgrima” al ver los combates con palos de los filipinos de Visayas (5). Dichos “encuentros”, altamente ritualizados y violentos, les recordaban los combates o duelos europeos. Pronunciado por los filipinos, el término se transformó por el de “Escrima”.


 Durante esta época, a partir de 1764, se hacía referencia a las artes de combate con armas con los nombres de “Estoque”, “Estocada” o “Fraile”. Toda práctica armada (espadas o cualquier tipo de armas blancas) efectuada por los nativos era severamente castigada, razón por la cual se piensa que se popularizó la práctica con palos. También es posible que los métodos de “espada y daga” y “espada corta”, practicados por los españoles, tuvieran una fuerte influencia sobre los métodos de “Escrima Filipina” (6).

 Con respecto a la sustitución de la letra “c” por la “k” y, por tanto,”Eskrima” en lugar de “Escrima”, se piensa que fue utilizado por primera vez por el independentista Felicísimo Dizón (1896-1984) durante los años 1930-40. Cambio que se produjo como consecuencia de una motivación “anti-española” puesta de moda por los revolucionarios filipinos. Otro ejemplo lo tenemos en el acrónimo “K.K.K.” utilizado por la sociedad secreta llamada “Katipunan”.

 El término “Kali” tiene una procedencia mucho más enigmática y, escuchando a los diversos autores, extremadamente contradictoria. Muchos son los puntos de vista; algunos de ellos afirman que dependiendo de la provincia de origen el término podría proceder de:
- “Kaliradman”, en las provincias Ilongo y Visayas.
- “Pagkalikali”, en las provincias Ibanag.
- “Kalirongan”, en las provincias Pangasinan.
- Etc…

     Tal vez el origen sea indonesio y procedente del término “Tjakalele”; o bien del sud-este asiático, nacido durante los imperios Madjapahit  y Shri-Visayan, haciendo referencia a la diosa Kali; o de las tribus exiliadas de las islas de Borneo (7), aunque no existen indicios arqueológicos que sostengan estas teorías.

     En Tagalo, el término “Kalis” (fonéticamente pronunciado “keris” o “kris”) significa “utilización de un arma”, y con él, también se define a un tipo de espada muy particular. Reducido a “Kali” significaría, “todos los sistemas donde se utilizan armas blancas o cortantes”.

     Lo que si podemos afirmar rotundamente es que no existen pruebas de tipo histórico o antropológico de la existencia de un arte denominado “Kali”, existente en Filipinas, antes de la llegada de los españoles (antes de 1.500) (8) Dicho término comienza a utilizarse de forma generalizada a partir de los años 80 con motivo de la popularización de las artes marciales filipinas en Estados Unidos y el resto del mundo (9).

NOTAS


(1) Norbert Elias , Eric Dunning (1986)“Sport et civilisation. La violence maîtrisée ».

(2) Dialecto de uso largamente extendido en Filipinas.


(3) “Kasaysayan ng Komedya sa Filipinos 1766-1982. History of the Komedya in the Philippines 1766-1982”. Tiongson, Nicanor G.Manila: De La Salle University., pp:269


(4) Balagtas, F (1982) “Florante at Laura”. Quezon City, Philippines: Ani Publishing.

(5) Región de Filipinas.


(6) Para efectuar las representaciones era necesario tener algunos conocimientos básicos de Esgrima. Las técnicas conocidas por “Estokada” o”Matador” puede que hubiesen recibido esos nombres porque representaban los movimientos con los cuales el “torero” sacrificaba al “toro” (Estocada). Estos nombres serían utilizados para definir a los estilos autóctonos de “Esgrima”.


(7) “Kali” sería una abreviación de “Kalimantan” (al norte de Borneo), isla a partir de la cual los 10 Datus viajaron hacia las islas Filipinas, hasta Panay. (“La leyenda de los 10 Datus”. Maragtas).

(8) Mark Wiley.


(9) En 1980, Dan Inosanto presenta un libro sobre las artes marciales filipinas que tocará a un largo público y tendrá una gran difusión a nivel internacional. A partir de esta época comienza a designarse este arte marcial bajo el nombre de “Kali”. Éste término había sido elegido por Dan Inosanto para designar el nombre original de “Eskrima”, a pesar de que su etimología fuera incierta. El éxito del término “Kali” fue tal que motivó a numerosos maestros eskrimadores a cambiar el nombre de sus sistemas con el fin de ser más comerciales.