"El objetivo fundamental del Kajukenbo es hacernos sobrevivir a una agresión en la calle, el resto no tiene ninguna importancia"

sábado, 23 de julio de 2016

Solo el combate os enseña la verdad

Articulo publicado en la Revista Karate-Bushido, Junio 2000.
Por Sensei Kenji Tokitsu
Traducción: César Gómez

Sensei Kenichi Sawai
  Tengo delante de mi una quincena de libros y revistas sobre el Tai Ki Ken y su fundador Kenichi Sawai. Uno de ellos, titulado “Taiki-ken de idomu”, publicado en enero del 2000, incluye una entrevista reveladora acerca de la personalidad de Sawai y sobre el Taiki-ken. He aquí un extracto.
  Takagi (un alumno de Sawai): Maestro Sawai nos mostraba sus capacidades y fuerza incomparables. En efecto, es difícil concebir que un hombre de mas de 70 años entrene a jóvenes alumnos en combate libre”. De donde provenía la fuerza de Maestro Sawai?
  Iwama (uno de los primeros alumnos de Sawai): practicó Judo en primer lugar. En su juventud efectuó tres meses de “Gasshuku” (entrenamiento intensivo de los discípulos que conviven durante ese periodo) para perfeccionar sus técnicas de suelo. Durante tres meses se contento con rociarse de agua fría sin tomar ningún baño. Al terminar el Gasshuku, cuando se bañó, todo su pelo se despegó como si fuera una peluca….estaba tan deprimido que incluso pensó en suicidarse. Me dijo: “Imagina, solo tenia 18 o 19 años”….Sawai, incluso viejo, seguía siendo coqueto. Después, cambió de orientación y dedico su vida a hacerse más fuerte. Se entrenó a fondo en Judo y se convirtió en uno de los mejores combatientes del Kodokan. Delante del Maestro Jigoro Kano venció sucesivamente a diez adversarios y recibió el 5 dan. Estaba muy orgulloso. El Judo fue el primer arte marcial de Sawai. …Durante esta época trabajaba con un distribuidor de leche para poder vivir y así consagrar el resto de su tiempo al Judo y al Kendo. Después estudió todo lo que pudo, el Kobudo y también el Boxeo. Era experto en técnicas de percusión. El decía: “Nunca he golpeado dos veces a mi adversario, puesto que siempre lo deje KO en un solo golpe.


  Takagi: Efectivamente su pasión por las artes marciales era excepcional. Pero, que fue lo que le llevo a viajar a China?
  Iwama: “un día se encontró con un amigo que acababa de regresar de Manchuria. Cuando Sawai le contó el tipo de vida que llevaba su amigo le dijo: “Que pequeño eres”!!! Sacó una pistola, disparó al aire y le pregunto: “Sabes donde caerá esa bala? No se puede saber, verdad? La vida de un hombre es como esa bala”. Sorprendido por ese encuentro decidió viajar a China. Trabajando allí aprendió la lengua y mas tarde el ejercito japonés le pidió que colaborase con ellos.


  Takagi: Fue en esta época cuando se encontró con el Maestro Wang Xiang Zhai, pero se han contado muchas historias acerca de su primer encuentro por lo que hay confusión entre la realidad y la imaginación. Que le oyó contar a Maestro Sawai?
  Iwama: Sawai tenía confianza absoluta en su Budo japonés. Pero un día, uno de sus amigos le dijo: “Sabes? también existe un dragón en China”.

Maestro Wang Xiang Zhai
  Takagi: Se trataba del Maestro Wang.
  Iwama: Si. Al principio Wang aceptó encontrarse con Sawai por obligación, puesto que pertenecía al ejército japonés. El Maestro Wang era mayor (53 o 54 años), era pequeño y sus bíceps tenían la mitad de tamaño que los de Sawai, pero le apodaban “dragón”. Sawai deseaba pelear con el.

  Takagi: Hay muchas anécdotas sobre el combate.
  Iwama: Pienso que las anécdotas son exageradas para convertirlas en divertidas, la realidad es diferente. De hecho, un gran experto no acepta pelear con tanta facilidad. Si hubiera peleado realmente su adversario podría haber muerto. Creo que el Maestro Wang mostró sus capacidades bajo la forma de respuestas a las preguntas de Sawai. Por ejemplo, Sawai dijo: “Que piensa usted de la técnica del Judo?” Wang respondió, “Intente agarrarme”. Sawai intentó hacerlo sin conseguirlo, puesto que Wang se deshacía de cada presa.
  Entonces Sawai preguntó: “Que haría usted si ya le he agarrado?” Wang se dejo agarrar y dijo “Haga alguna técnica de Judo sobre mi”, Sawai pensó en proyectarle y llevarle al suelo. Pero antes de poder ejecutar alguna técnica, fue proyectado. Esta forma de proyectarle fue tan diferente y percutante que lo dejó fuertemente impresionado.


  Takagi: Creo que puedo comprender esa sensación, puesto que se parece mucho a la que yo tuve cuando me encontré con Sawai?
  Iwama: A continuación, intentó varias técnicas de Judo que resultaron ser ineficaces contra Wang. Entonces intentó la técnica del Boxeo. Cuando lanzo un directo, recibió su propio puño contra su frente, puesto que Wang lo relanzaba enrollándolo en su mano. Sawai dijo entonces “Permitidme intentar una técnica de Kendo”. Entonces le atacó con un sable de madera, mientras que Wang le hacia frente con un palo corto. Cuando Sawai ataco a la cabeza, Wang desvió la muñeca de Sawai y le dio un golpe en la cabeza. Entonces sintió que había sido vencido. El choque fue muy grande puesto que se encontraba en el apogeo de su fuerza física (35-36 años) en todas sus técnicas. Fue vencido por el Ki de ese anciano.

Sensei Sawai practicando Ritsu-Zen
  Takagi: Ahí comenzó la profundización en el entrenamiento de Sawai y, cuando regresó a Japón, fundó el Taikiken que obtuvo la fama por su sangriento Kumite. Efectivamente se practicaba el combate sin control, sin protecciones, permitiendo los golpes a la cara y también a las partes sexuales. Porque adoptó esta forma de combate?
  Iwama: Durante la guerra Sawai mató a más de un centenar de personas en combates con el sable. El decía a menudo: “La guerra es cuando un hombre ha dejado de ser humano”. Habiendo hecho esas experiencias limites, pensaba que el combate termina cuando el adversario muere, cuando deja de respirar.


  Takagi: Esto es inconcebible en un combate deportivo en el que intervienen el árbitro y unas reglas.
  Iwama: El combate deportivo no tenia ningún sentido para el. En el combate deportivo siempre existe la posibilidad de error y parcialidad de los jueces. Sawai decía: “Ganes o pierdas eres tu mismo quien debe saberlo. No digo que siempre haya que pelear hasta la muerte, pero hay que hacerlo con esa perspectiva”. Es con esa idea con la que en Taikiken golpeamos la cara, de forma contundente. La cara es el punto vital. En combate real no se golpea el estomago.

  Takagi: En efecto, se ataca la cara inmediatamente.
  Iwama: Si recibís un golpe en la nariz, no podéis hacer absolutamente nada, aunque seáis un gran experto. Luego entonces, no existen artes marciales en las que no se defienda la cara, ese era el pensamiento de Sawai. Siempre le decía a Oyama, el fundador del Kyokushinkai, “El combate sin ataque a la cara no tiene ningún valor”. Oyama le respondía: “Pero si golpeamos la cara con el puño, moriremos”. Sawai respondía: “Puede ser. Pero una persona que recibe un golpe mortal en la cara no es digno de participar en un Campeonato del Mundo”. Su discusión se desarrollaba sobre líneas paralelas. Por esta razón, cuando sus alumnos se entrenaban en combate, les hacia golpear la cara con la mano abierta y cuando golpeábamos con el puño nos decía que modificásemos la fuerza para poder controlar los golpes. Lo que era remarcable en Sawai era que exigía a sus alumnos lo que el mismo podía hacer. No era algo imaginario.
  Sawai decía: “la mayor parte de los estilos de Karate son semejantes a una flor dentro de un vaso; la flor es bonita, pero no durara mucho tiempo. Si quieres obtener rápidamente una flor, haz Karate. La práctica del Taikiken se parece a la plantación de la semilla de un gran ciprés del Japón. Si le das mucha agua, porque quieres que crezca rápidamente, corres el riesgo de pudrir sus raíces, pero si lo riegas regular y justamente, se convertirá con certeza en un gran árbol”.

Sensei Sawai practicando Kumite
  El autor del libro que he citado, K.Takagi escribe lo siguiente sobre el combate en Taikiken:


  “El entrenamiento habitual tiene lugar en el parque del santuario Jingu (Tokio). En cuanto terminamos el entrenamiento de base comienza el terrible Kumite. Es Sawai quien decide. En el momento en que cruzamos su mirada tiene la costumbre de decir: “Tu peleas con el”. Es por eso por lo que intentábamos evitar mirar al Maestro. No existe combate convencional en Taikiken, solo combate libre. Hay que aprenderlo todo a través del combate. A menudo observabas el combate de alguno, y otras veces peleabas sin parar durante dos horas. Dirigíamos a nuestro adversario hacia un lugar lleno de matorrales para hacerle caer, puesto que el suelo estaba muy duro. Intentábamos golpear la cara con las manos abiertas, a menudo se producían rupturas de tímpano, pero nadie prestaba atención. Nos hacíamos daño en las manos de tanto golpear. Recuerdo bien que los señores Shimada y Saito peleaban a menudo con las manos vendadas. Golpeaban diciendo: “No puedo mas”…y continuaban.
  Cuando recibíamos a combatientes de otras escuelas utilizábamos el puño en lugar de la mano abierta y golpeábamos a la cara sin retener los golpes. A menudo alguno perdía el conocimiento. Un día, uno de mis condiscípulos recibió un directo en la cara. Se quedo quieto durante un momento y luego se desplomo hacia atrás. Su cabeza golpeo una piedra y sangro. No perdio el conocimiento durante mucho tiempo. Después, comenzó a hablar normalmente, lo que nos tranquilizo. Pero por la tarde, me telefoneó y me preguntó: “He ido al entrenamiento esta mañana? es que me sangra la cabeza…”. Ese día tuve miedo.”

Sensei Sawai practicando Kumite
  Citemos otro texto de K.Takagi publicado en 1994.


  “Cuando vi por primera vez el Kumite del Taikiken, me quede impresionado por su violencia. Uno daba golpes sucesivos sobre la cara del otro sin ningún control y, cuando el adversario cayo al suelo, continuó dándole patadas en la cabeza. Me sorprendió que aun no hubiera muerto nadie….después de esta época, varios chicos con experiencia en Kick-Boxing o Karate Full Contact entraron en el grupo. Eran grandes, a menudo 1’80m y 90kg. Entre los adeptos del Taikiken aquel que permanece en mi memoria es H.Ijima, puesto que solo media 1’60m y pesaba 51kg. Sawai lo estimaba muchísimo, por lo tanto siempre le llamaba para pelear. Seguía al pie de la letra las enseñanzas de Sawai: “Cuando habéis agotado toda la fuerza, es el momento en el que aparece la verdadera técnica”. Combatía cada vez contra 5 adversarios que eran mas grandes que el.
  Según uno de sus condiscípulos, Ijima era “un pequeño gigante del Tailiken” puesto que tenia un sentido especial para el combate. Tenía varias cicatrices, su barbilla se rompió varias veces. Casi perdió el ojo izquierdo al recibir un golpe con el dedo. Cada sábado por la tarde miraba el cielo y rezaba para que lloviese al día siguiente, puesto que entrenábamos en el parque”.

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